lunes, 20 de mayo de 2024

Un pueblo que busca sanar

¿Qué crees debes sanar? Lo que nos abruma y nos roba el sueño. Por ello, nos sumergimos en la búsqueda de encontrar a alguien que nos devuelva la serenidad y el sueño.

Hubo un tiempo que fui hermoso
Y fui libre de verdad
Guardaba todos mis sueños
En castillos de cristal [1]

 Leda Bergonzi, una mano que encuentra a quien sufre, colmó de personas el sábado 18 de mayo de 2024 el Santuario de Nuestra Señora de Lourdes de Santos Lugares en la Provincia de Buenos Aires. Centro neurálgico de lo que hace 40 años fue una zona de empresas de clase media argentinas pujantes y llenas de sueños.

La historia humana nos recuerda que hasta los imperios han tenido sus tiempos de gloria y ocaso, lo efímero es lo normal, lo eterno solo pertenece a Dios.[2]

La fila se arma y tú estás allí con todo tu ser esperando que la mano de Leda se pose sobre tu cabeza y Dios escuche todo lo que llevas en tu corazón, todo aquello por lo que dormir se ha vuelto un trabajo pesado. 

¿Por qué un sanador? Porque es lo que buscamos.

Cuenta el relato de los evangelios que Jesús se encontraba predicando lejos de los poblados y una muchedumbre había ido a su encuentro. Los apóstoles, viendo que ya era tarde, le avisan a Jesús que la muchedumbre ya no podría procurarse alimento en los pueblos cercanos, entonces Jesús les pregunta cuánto alimento tenían allí, solo tenían 5 panes y varios pescados. Jesús no solo reza a Dios para obrar un milagro, como Leda reza a Dios en la Misa pidiendo que escuche nuestras necesidades, Jesús también pide que los apóstoles organicen a la muchedumbre en grupos de 50 y de 100. Pide también que los apóstoles repartan la comida. Finalmente, el relato cuenta que todos quedaron saciados y sobraron canastas con alimento.[3]

Ese sábado todo sucedía entorno a la Misa, de ese tiempo que se busca a Dios. No había “ni panes ni pescados”, solo la palabra y la voz que la llevaba.

La ayuda de Dios y el milagro no obran sin nuestra disposición a buscarlo y recibirlo. Dios no hizo llover el alimento, la muchedumbre no se amontonó junto a Jesús por una rodaja de pan y pescado. Jesús propuso lo que cualquier empresario hace todos los días para producir: Recursos y Logística. 

Pero Jesús, antes propuso la palabra, Leda también, porque para saciarse y sanar, primero es necesario dar lugar a nuestra espiritualidad. 

¿Por qué? Nuestra realidad está gobernada por la escasez, pues todos los bienes del universo son efímeros. Solo Dios puede superar esta limitación de la escasez, es desde nuestra dimensión espiritual que alcanzamos esa riqueza de Dios. Por eso Leda posa su mano sobre tu cabeza en el entorno de la Misa, tiempo de nuestro encuentro espiritual, cuando superar la escasez de nuestra realidad física es posible.

También en el evangelio encontramos este orden: Jesús, antes de comenzar su obra, caminó 40 días en el desierto. Primero el encuentro espiritual. [4]

Hace 40 años, cuando participaba de la Juventud de la Acción Católica, se debatía este orden. Si primero debía saciarse el hambre de comida de las personas o el espiritual. ¿Cuál importa más? No es cuál prima, porque Jesús procuró saciar lo espiritual y lo humano el mismo día. Pero, en el orden propuso primero la palabra. 

Las Iglesias tienen el llamado a llevar a descubrir al ser humano su dimensión espiritual, a ayudarnos a encontrar a Dios. Prima en las manos de los sacerdotes / pastores / rabinos / imanes el llevar a nuestro corazón la palabra y voz de Dios, de ser el nexo para que podamos descubrir toda la dimensión humana, no solo la física.

En 2023 tuvimos nuevamente la oportunidad de votar y mantener la vida de la República. Así nos pusimos en la fila y llegamos a la “urna”. Esta vez la mayoría optaría por un “sanador” distinto, disruptivo, con una voz agitada. Una propuesta de un nuevo proyecto de vida. Ya en su primer discurso sorprende porque primero habla de la dimensión espiritual para sanar y emprender. No lo hace como un asceta, sino como miembro de la sociedad.

Quiebra los fundamentos que se impusieron estos últimos 40 años en la política, y que dieron nacimiento a la “clase social política”, volviéndolos “ascetas” en la República. Desde sus palabras se desprende una nueva propuesta para quien elige la responsabilidad de ser político, le impone adquirir el sustento moral que prime sus acciones. 

Así, también propuso a Moisés como ejemplo. Aquel que de la mano de Dios llevó durante 40 años al pueblo hebreo a una nueva era. Moisés no fue un profeta libre de sus propios errores, así fue como, se le negó ver la “Tierra Prometida”.

Caminando en la fila, a la espera de la mano sanadora: ¿Qué debemos sanar primero?  Como respuesta podemos conjeturar que el orden y la primacía se encuentra en la responsabilidad que elegimos para vivir. A caso, ¿los sacerdotes / pastores / rabinos / imanes deben compartir “la clase social de la política”? ¿Es su misión construir una República dogmática o Iglesias políticas?

El relato Bíblico del Génesis, cuando Adán y Eva aún gozaban de su estancia en el paraíso, dice que ellos “trabajaban para su sustento”[5], no vivían de la abundancia, sino de su esfuerzo y así los panes y los pescados alcanzaban para todos. Adán y Eva tenían una responsabilidad con el Edén.

Dios, a través de la palabra revelada, no propone la “magia”, nos invita a que los empresarios emprendamos, los políticos hagan posible que los ciudadanos puedan ser emprendedores, las Iglesias sean el nexo para el encuentro espiritual, y los ciudadanos, con nuestro trabajo y esfuerzo, hagamos posible la República.

¿Qué necesitamos sanar?


Pablo A. Bevilacqua

Mayo 2024, Argentina

Charly Garcia, Canción para mi muerte




[1] “Canción para mi muerte”, Carlos Albeto García, Sui Generis, https://youtu.be/CtWVrRqNlzQ?si=ECLzCUnxPtJcIhmV

[2] "Verum ipsum actum", Gianbauttita Vico, 1668-1744

[3] Evangelios, Mateo 14, 13-21 - https://www.vatican.va/archive/ESL0506/__PUO.HTM

  Evangelios, Marcos 6, 32 – 44 - https://www.vatican.va/archive/ESL0506/__PV8.HTM

[4] Evangelios, Mateo 4, 1-11 - https://www.vatican.va/archive/ESL0506/__PUE.HTM

[5] Biblia, Genesis 1, 26-31 y 15 - https://www.vatican.va/archive/bible/genesis/documents/bible_genesis_sp.html

lunes, 13 de mayo de 2024

Crisis, sin saber cómo salir

 Tratando de arribar a las razones de la recurrente y creciente insatisfacción social

  

¿por qué las sociedades no logran que sus miembros aprendan las capacidades para resolver sus problemas?

A la pregunta si Milei va a tener éxito, mi respuesta es no. De la misma forma que no lo va a tener Macrón, Lula, Gonzalez, Meloni, Putin, Biden, Xi Jinping …

Porque desde mi punto de vista el modelo Estado/Nación es el que está en crisis. Demandante de demasiada energía y recursos para sostenerse. Este fracaso se evidencia en el esfuerzo que realiza esta Estructura Política para satisfacer las apetencias de sus miembros, justificando su existencia por medio de la promesa de solucionar todos los problemas, satisfacer todas las necesidades.

Ya no hay forma de gobernar los Estado/Nación, fruto de la insatisfacción creciente de sus miembros. Una aproximación que a este problema lo encuentro en que sus miembros han dejado de aprender para poder resolver sus problemas.

Esto habla que tenemos un serio problema. Sociedades que han sustituido la producción por la demanda. Que han olvidado la finitud de nuestro universo, donde los recursos son limitados, la logística costosa y la expectativa de demanda de consumo supera a las posibilidades de las anteriores. Podemos decir que sobre la organización política pende la espada de Damocles.

Repasemos: Las escuelas ya no enseñan, el sistema de pensiones no alcanza, las proteínas no llegan a todos, los salarios disminuyen, el sistema de salud se derrumba, el orden social cada día es más complejo organizarlo.

Los miembros de los Estados/Nación solo aprenden a demandar recursos y la oferta política, responsable de la gestión de esta estructura social, olvido cómo producir y perdió el sentido de la escasez (finitud de nuestro universo). Entonces, prometen distribuir comida, vivienda, trabajo, …, recursos que son cada día más escasos.

A mi entender, el sistema Estado/ Nación se ha agotado y sus miembros ya no confían en él. Su sostenimiento se ha vuelto imposible.

Los movimientos sociales también son parte de este fracaso porque no aportaron una solución. Se constituyeron en organizaciones que pelean por recursos finitos. Son ineficientes por la energía y recursos que requieren para subsistir. Aunque su mayor defecto está en que son una proyección del mismo modelo de Estado/Nación, buscan satisfacer las necesidades de sus miembros y no promueven que sus miembros aprendan a resolver sus problemas.

¿Cómo lo resolveremos?

No puedo negar que tengo mis propuestas, pero requieren de precisiones y no solo de menciones que las muestren como buenas intenciones. Por otra parte, no encuentro hoy una solución obvia, solo repaso aquellas soluciones que la humanidad a tratado de producir, con mayor o menor eficiencia.

Entiendo que estamos en un proceso social a nivel planeta de cambio de visión humana, de comprensión de nuestro lugar, de una nueva forma de constituir vínculos.  

La tecnología tiene un rol fundamental, pero no esencial, este lugar esta reservado a la filosofía. Hoy no solo podemos conectarnos entre puntos distantes, también podemos ver aquellas que cosas nos eran negada a nuestra capacidad de visión ampliando nuestra comprensión y dándonos la posibilidad de cuestionarnos.

En conclusión, en este tiempo veremos el aporte de soluciones dentro del mismo Sistema Estado/Nación que podrán ser más o menos eficientes. Sobrellevaremos tiempos peores y disfrutaremos de algunos mejores, pero lo que ya no se superará  es la insatisfacción de sus miembros. 


Pablo A. Bevilacqua

Mayo-2024