Una breve
mirada sobre el mercado asegurador argentino y los efectos nocivos de políticas
intervencionistas del estado.
No existe
mayor certeza en la experiencia de la humanidad que para alcanzar el mayor desarrollo
el ser humano requiere de libertad.
Recientemente
la Superintendencia de Seguros de la Nación (SSN) ha emitido la Resolución
24/2023 que permite a toda persona que adquiera productos financiados
(específicamente vehículos) pueda elegir al intermediario y a la aseguradora que
quiera bajo la directriz de la libertad de elección, sustentado en la premisa
que a igual producto corresponde igual precio.
Nadie
puede dudar que existía un abuso en el precio del seguro de un vehículo
prendado, donde el beneficiado terminaba siendo el prestamista, que imponía al
intermediario bajo una supuesta oferta de aseguradoras.
La
solución es bienvenida pero no tan así los fundamentos sobre los que la SSN
basa su Resolución. Pues, ¿Qué significa a igual póliza igual precio? Esto nos
induce al supuesto que la tarifa aplicada (el costo del seguro) debería ser
igual en todas las aseguradoras, basado en que el clausulado -es decir la
cobertura- es el mismo para todas las aseguradoras. Este principio desvincula a
la tarifa de la responsabilidad empresarial, de los cálculos actuariales y
experiencia siniestral de cada aseguradora.
El Decreto
823/2021, publicado por la Jefatura de Gabinete, impone al Estado Nacional la
contratación de Seguros a través de Nación Seguros SA, bajo el supuesto que una
empresa del Estado Nacional posee capacidades de ofrecer mejores condiciones
aseguradoras a las Entidades Estatales. No hay duda de que esta medida anula el
procedimiento de compras establecido por las Normativas de Administración
Pública y pone en conflicto a las áreas de compras que deben velar por la “mejor
opción”.
Cuando hablamos
de libertad implícitamente hablamos de responsabilidad, pues elegir entre
alternativas nos impone encontrar la más adecuada. Recientemente, ante la
bancarrota de algunos bancos de USA, volvemos a escuchar voces que llaman la
atención por los rescates de los gobiernos y como estos terminan afectando la
responsabilidad del consumidor al elegir. Si una persona puede comprar bien o
mal porque al final el resultado será el mismo ¿qué ganancia tiene aquel que
ofrece la mejor prestación?
Durante el
2021 y 2022 creció significativamente el robo de ruedas de vehículos. Las aseguradoras
se vieron expuestas a un aumento muy importante de la frecuencia siniestral, sumado
a un incremento desmedido del precio de los neumáticos. No olvidemos que las
aseguradoras estaban saliendo de una brutal recesión por la pandemia, con
incrementos en sus costos operativos, el aumento de la tasa de inflación -que
licua las primas calculadas- y serias dificultades con los reaseguros.
La SSN
sale al rescate limitando la cobertura del robo de ruedas, modificando e
incluyendo nuevas condiciones en el texto de la póliza automotor. Esta medida tiene
el antecedente de los 90s cuando arreciaba el robo de Estéreos (radios). Los
menos jóvenes recordamos que las aseguradoras dejaron de amparar el robo de
aquel equipo, claro está, uno puede circular sin estéreo, pero no puede hacerlo
sin ruedas. Entonces, ¿Por qué esta medida?
La razón
de limitar la cobertura de robo de estéreos fue disminuir el mercado “negro”.
Eliminando la reposición se cortaba el ciclo reduciendo la demanda. Pero, en el
caso de las ruedas la demanda no cae, pues la aseguradora o el propietario
deben reponer las ruedas. ¿Qué virtud tiene la medida? Ninguna otra que sostener
a las aseguradoras con menor capacidad, obedeciendo a la premisa que nació en
los 80s con las grandes quiebras de las aseguradoras para defender el empleo del
mercado asegurador.
Ninguna
empresa es ajena a las dificultades de importar materias primas. La falta de divisa
en el Banco Central imposibilita mantener un fluido mercado externo. Tampoco
las aseguradoras han quedado excluidas de este pandemonio. En el 2022 desde el
Ministerio de Economía se resuelve que las aseguradoras deben tramitar sus
compras de reaseguro a través de la Secretaría de Comercio, complementado por
una Resolución de la SSN de este año el mercado asegurador argentino se
enfrenta a la tormenta perfecta (no debemos olvidar que también se les ha
obligado a participar de las compras de bonos basura del estado). Las
Aseguradoras se ven casi imposibilitadas de pagar por las retrocesiones.
La obligación
como asegurado que se tiene cobertura mientras se pague el premio, también
aplica para las aseguradoras con sus reaseguradores, indispensables para su
funcionamiento. Por ello hoy vemos salir algunas aseguradoras de negocios como
el marítimo o coberturas facultativas (grandes riesgos o no frecuentes). Pero
también, estamos frente a que las aseguradoras deberán medir sus propias
espaldas para soportar el peso de una siniestralidad creciente y premios que se
licuan por inflación.
Un tiempo
que ya vivimos. Aquellas aseguradoras necesitadas de dinero bajarán sus tasas
de primas para pescar en un lago que se va secando y verán que hacer el próximo
año, solo importa pasar este. Las que poseen mayores capacidades serán más
prudentes, verán y ajustarán. Aunque la probabilidad rige el negocio de Seguros,
no es una ruleta donde debe habitar este negocio.
Recordemos
que adquirimos pólizas de seguros para respaldar nuestros activos puestos a
riesgo y provisionar la continuidad del negocio, reduciendo el impacto de las
pérdidas que debamos soportar.
Volvemos
al principio, libertad de elección & responsabilidad del comprador. No
existe uniformidad de productos en la industria, cual fuere esta, porque no
todos producen igual ni poseen el mismo conocimiento y capacidades para hacerlo.
Resumiendo, aunque la póliza de la aseguradora A es idéntica a la póliza de la
aseguradora B, el amparo brindado no es el mismo, por lo tanto, su valoración
no puede ser idéntica.
Al final
del camino no existe magia que resuelva las malas elecciones sopesadas solo por
la apariencia de que lo que se ve uniforme debe ser igual. La realidad nos
muestra que las apariencias engañan, que quien compra es el único responsable
de lo que obtiene. La libertad de elegir es un compromiso con uno mismo, es
aprender a ser responsable, porque de nuestras elecciones se construye nuestro
futuro.
Pablo A. Bevilacqua
Asesor
de Riesgos y Seguros
Gerenciamiento
de Activos Físicos del Estado