Tal vez, estimado lector, aceptes la invitación de las publicidades de las Empresas de Apuestas en Línea (EAL), que se transmiten en Argentina en ocasión de los partidos del mundial 2026, y abras tu cuenta y tires los dados.
Todos
sabemos lo importante que son los juegos en la formación del carácter, el
intelecto y la sociabilidad. Jugarlos o verlos nos entretienen. Hasta los
juegos de apuestas nos brindan estas opciones siempre que sepamos cuál es la
justa medida del riesgo que asumimos.
La
justa medida es la cuestión, ¿No lo crees? Para entender este límite hace falta
madurez y conocimiento, comprender los riesgos que se ponen en juego y las
reglas, incluyendo las no escritas.
Los
niños y adolescentes ávidos por probar todo, por alcanzar lo inalcanzable,
pueden enfrentarse a situaciones que los lesionen o los afecten de por vida. Los
juegos de apuestas son un negocio que se muestra como un entretenimiento. En
los adultos el daño es patrimonial, pero en los niños y adolescentes pueden
implicar impactos en su salud mental y espiritual.
Todo
juego siempre tiene uno o varios contrincantes, inclusive cuando el
contrincante es uno mismo. Entre los contrincantes se espera un balance de
capacidades y destrezas que nivelen las probabilidades de la competencia. No
sería competitivo un enfrentamiento entre la Selección Mayor Argentina y el
equipo +40 del Club de Barrio.
La
cuestión es cuando se oculta esta diferencia para tener una ventaja y romper
las reglas de la habilidad y el azar.
Juegos
como el Póker, el billar, el domino y otros similares dependen de la habilidad
de quienes están a la mesa. Existen competencias organizadas donde un anfitrión,
que llamaremos “la banca”, funciona de mediador y árbitro. Otra cosa es cuando
“la banca” es uno de los contrincantes en el juego o tiene la potestad de
administrar el propio juego.
La
ciencia ha estudiado el azar para encontrar una forma de predecir los
resultados y también los efectos que producen sobre las personas. También se ha
estudiado a la Publicidad y sus efectos, cómo inducen a las personas a tomar un
comportamiento determinado.
Me
parece importante recordar cómo tratamos otros productos cuya difusión finalmente
se reguló en beneficio del bienestar humano. Entre los estudios más conocidos y
con más cuestionamiento a la hora que se le impusieron regulaciones está el “cigarrillo”.
Tal vez, porque socialmente se reconoció los daños que implican a la salud futura
y el impacto económico que provoca en las familias y en los sistemas
sanitarios. Un informe encargado por la Federación Internacional del Automóvil
(FIA) de 1998 concluyó que las tabacaleras debían reclutar activamente
fumadores, 300 nuevos por día en UK, para sostener su mercado. Es decir, la
publicidad y su formato es un componente vital para inducir el consumo.
Con
el advenimiento de las EAL, estas llevaron los juegos de apuestas a todo lugar
que llegue Internet, convirtiéndolas en un producto de consumo masivo. En el
informe de la Comisión Lancet sobre apuestas (2024), liderado por Heather
Wardle y del cual participa como coautor Malcolm Sparrow (Harvard Kennedy
School), se estima que a nivel mundial 2300 millones de adultos y casi 160
millones de adolescentes (entre 10 y 19 años) han participado en juegos de
apuestas.
También
menciona que las personas afectadas por ludopatía se estiman en 80 millones. El
problema plantea Sparrow: es que hoy tienes en el bolsillo un casino los 7
días de la semana 24 horas.
Investigadores
del Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Tecnológicas (CONICET) y
de la Universidad Nacional de La Plata (UNLP), ambas de Argentina, han investigado
sobre la relación de juego de apuestas en línea y los adolescentes. Los
investigadores Dr. Juan Bautista Branz (Doctor en Comunicación – UNLP) y Dr. Diego
Murzi (Doctor en Ciencias Sociales – UBA) en su trabajo, publicado en mayo de
2024 “Apuestas deportivas online y jóvenes en Argentina: entre la sociabilidad,
el dinero y el riesgo”, encontraron como primera evidencia … muestra que los
jóvenes perciben a las apuestas deportivas mayormente como un “juego” o una
“diversión”, ganar dinero es un aspecto secundario dicen.
Otro
aspecto que destacan es : El ritual de apostar en grupo es una constante
entre los entrevistados: más del 90% comenzó en las apuestas online porque lo
introdujo un amigo.
El
mundial de fútbol 2026, en su transmisión en Argentina, dejó expuesto el exceso
de publicidad de las EAL induciendo a los juegos de apuestas, ¿con la advertencia
de la prohibición a los menores de 18 años a participar será suficiente? Aún no
hay estudios si esta alta dosis de publicidad inducirá a niños y adolescentes,
pero por las experiencias en otros rubros, como el cigarrillo, nos llevan a
suponer que si.
Las
EAL podrán esmerarse en evitar el acceso de menores de 18 años, pero debemos
recordar que también existe una oferta ilegal en línea de apuestas que no
procura obedecer las regulaciones.
El
problema no está en sí mismo en el juego sino en las metodologías que se
utilizan para inducir permanencia y luego la adicción, que hoy se evidencia en
las publicidades, inclusive apoyada por la imagen de personalidades. Como
sociedad corremos el riesgo de minimizar la gravedad del problema, si solo lo
dejamos a una regulación de edad de acceso.
Estas
plataformas legales e ilegales son relativamente nuevas por lo cual podemos
suponer que los daños a la salud mental se reflejaran cuando los niños y
adolescentes alcancen la adultez. Pero también debemos considerar el
aprendizaje que inducen a desviar la percepción de los riesgos razonables que
se pueden asumir y los problemas económicos que se derivan y afectan directamente
en su entorno familiar.
Entonces
nos enfrentamos a un problema que se traslada a Salud Pública y a la generación
de Pobreza.
La
cuestión no es prohibir este negocio, sino proteger, en primer lugar, a niños y
adolescentes, y en segundo lugar a los adultos que puedan comprometer el
patrimonio familiar.
En
otros ámbitos trasladamos la Responsabilidad Social como con las empresas
Alimenticias y Farmacéuticas, exigiendo que indiquen el vencimiento de sus
productos y que posean protocolos para el retiro de mercado de los productos
vencidos o en mal estado; también se obliga a las empresas Alimenticias que
indiquen la composición de sus productos y además muestren excesos con la
normativa de hexágonos.
Este
mismo concepto puede exigirse a las EAL requiriendo que adhieran
voluntariamente a la Responsabilidad Social de cuidar e incentivar el
desarrollo humano, dado que son simultáneamente “banca” y contrincante con el
conocimiento estadístico de su lado y desarrolladores del software, por lo cual
ellas mismas deberían limitar acciones que puedan inducir conductas lesivas a
la Salud Mental, la inducción al juego a apuestas en niños y adolescentes (que no deja de ser una forma de esclavitud) y el patrimonio de las familias.
Mons.
Jorge García Cuerva, Arzobispo de Buenos Aires, en su reflexión sobre la
parábola del “Buen Samaritano” (Tedeum 9 de julio 2026) nos dice que podemos
ser como aquel Samaritano o como el Levita, que nuestras acciones en la gestión
de Gobierno, sea de una Nación o de una Empresa, impactan en la sociedad.
Recuerdo
una anécdota del empresario argentino Enrique Shaw, cuando la empresa que
“gobernaba”, Cristalerías Rigolleau, se enfrentaba a una crisis y los gerentes
proponen producir vidrio verde (el vidrio de más baja calidad), entonces
Enrique Shaw les dice que si lo hacían dañarían a todas las pequeñas empresas
que fabricaban vidrio verde, entonces solicitó buscar otra alternativa. En
palabras del Arzobispo sería actuar como los asaltantes.
Como
adultos somos quienes poseemos la capacidad de medir riesgos y decidir nuestras
acciones en consecuencia, los niños y adolescentes se encuentran en esa etapa
de aprendizaje y aún no son capaces de extrapolar los efectos que sus
decisiones de hoy, y cómo estas finalmente impactarán en su adultez, por ello
reconocemos nuestra obligación de guiarlos y no los abandonamos.
Una
forma de no abandonarlos es dar una respuesta al menos desde las herramientas
que ya poseemos y que pueden atender algunos de los aspectos del problema como
el económico: exigir a las entidades financieras y billeteras electrónicas que
sus clientes habiliten o deshabiliten el pago o transferencias a las EAL,
protegiendo el posible uso indebido por niños y adolescentes. Esto debemos tratarlo
más ampliamente y llevarlo a los organismos que establezcan las regulaciones.
No ocuparnos sería simplemente tirar los dados suponiendo que la próxima ronda será a nuestro favor.
#Paulus - Pablo A. Bevilacqua
Julio 2026
nobloyan@gmail.com






