—!Está muerto! —Un soldado tunecino del ejército
otomano parado al lado de un jinete británico y su caballo gritó alzando su brazo.
—¿Quién está muerto? —Pregunta un Dragón luciendo su
uniforme de gala parado al lado del tunecino mientras mantenía la mano alzada
sin inmutarse.
William Wood, sargento de la Brigada Ligera, nacido en
Leeds el 25 de octubre de 1820, hijo de Susan Shaw y Jack Wood, artesanos
textiles. Yace junto a su caballo en el campo de Balaclava.
El Dragón vestido de gala sigue esperando la respuesta
del soldado tunecino que no cede a su persistente obstinación de sostener su
brazo alzado.
Un carro tirado por dos caballos en mal estado se detiene frente a ellos. Un soldado francés sentado al lado del mayoral se para y mirando al jinete y su caballo le dice al tunecino.
—Ya puede bajar el brazo, este jinete y su caballo
serán enterrados aquí. —se vuelve a sentar y el mayoral agita las riendas avanzando
por el campo.
—!Hey!, Galo ¿a dónde vas? No puedes dejar a un soldado
británico para que sea carroña, y su caballo que ha sido amigo en todas sus
conquistas no puede ser abandonado sobre la tierra. ¡Ven aquí maldito francés!
¿no me oyes? —quiso salir corriendo tras el carro, pero sus piernas no se lo
permitieron, era como si fueran un arbusto plantado en el suelo.
El soldado tunecino baja el brazo y gira su cuerpo
hacia el sur extendiendo su mirada hacia el Mar Negro, el silencio cubre todo
el campo de la muerte, levanta sus manos abiertas a la altura de sus hombros.
El Dragón lo observa y escucha la voz del tunecino y entiende cada palabra.
—Allahu Akbar, -su voz se eleva “Dios es Grande”.
Baja sus manos y las cruza sobre su pecho, el Dragón repite
el gesto.
—Detente Mayoral —Se escucha la orden del galo, mira
hacia atrás y salta del carro. —Ayúdame Mayoral este otro soldado está vivo, tal
vez el médico pueda mantenerlo en este mundo. —Baja de su asiento y al ver al
tunecino le grita,
—Ne yapiyorsun Tunuslu? O senin kardesin degil! —Indignado
le dice “¿Qué haces tunecino? Ese no es un hermano”, él sigue mirando al sur.
—¡Callaté Turc! y ven aquí que debemos ocuparnos de los
vivos. Deja al tunecino que se ocupe de los muertos. —el Mayoral y el francés suben
al carro al soldado herido.— Ten cuidado, su pierna derecha está partida en
tres, y su brazo apenas sigue unido a su cuerpo. Me han convertido en enfermero
por no haber perecido como todos los Dragones. Haber sobrevivido ya no es digno,
tantos muertos me han robado la gloria.
—Bismillah ir-rahman ir-rahim. Al-hamdu
lillahi rabb il-alamin. Ar-rahman ir-rahim. Maliki yawm id-din —recita en voz baja y el
Dragón repite “En el nombre de Dios, el Compasivo, el Misericordioso. Alabado
sea Dios, Señor de los mundos. El Compasivo, el Misericordioso. Dueño del Día
del Juicio.”
—Allahu Akbar —levantan suavemente sus manos, y repite “Dios
es grande”.
—Allahumma salli ala Muhammad wa ala ali Muhammad —el Dragón repite la oración del profeta “Oh Dios, bendice a Muhammad y a la familia de
Muhammad”.
—Allahu Akbar —alzando las manos, “Dios es grande”. El
tunesino inclina levemente la cabeza y recita la súplica por el difunto —Allahumma
ghfir lahu warhamhu wa afihi wa´fu anhu. Allahumma la tahrimna ajrahu wa la
taftinna ba’dahu —y el Dragón también inclina su cabeza “Oh Dios, perdónalo ten
misericordia de él, protégelo y perdona sus faltas. Oh Dios, no nos prives de
su recompensa y no nos pongas a prueba después de él”. —Ambos levantan sus manos
por última vez
—Allahu Akbar —silencian sus voces y giran sus cabezas
hacia la derecha— As-salamu alaykum wa rahmatullah —“La paz sea con ustedes y
la misericordia de Dios”, giran la cabeza hacia la izquierda— As-salamu alaykum
wa rahmatullah —Bajan sus brazos.
Una luz aclara el sitio y el Dragón al ver el rostro
del jinete se reconoce en él.
—William qué haces allí y tu Orión ¿quién les ha hecho
esto? ¿Quién me ha hecho esto?… solo veo camaradas y tunecinos durmiendo. ¿Mi
gala acaso es una broma? Tu William Wood vistes las ropas desgarradas, húmedas
por la sangre, teñidas por el barro. Yo William Wood visto de gala en el campo
de la muerte. ¿Qué broma tan cruel es esta? Tunecinos que hallan muertos para
elevarlos y un galo para hallar británicos que aún gimen con sus esforzados
alientos, que sueñan con una efímera oportunidad para regresar y abrazar a sus
hijos, para amar a su mujer. No hay nada en este hedor de muerte que me honre
en usar la gala, debería portar el sable y el uniforme de la batalla y alzarme
y llevar a las almas enemigas al infierno.
—Te quejas sargento inglés como si fueras el único que
ha sido castigado por el cielo y olvidado por los ángeles. Yo también he sido
vestido de gala como si el Zar me hubiera llamado. ¿Parece que somos los
únicos? O el cielo nos ha premiado por una vida honrada que sé que no he tenido
o el infierno quiere recibirnos con glorias y mujeres para satisfacer nuestra
gula.
—¿Quién sos? O más bien ¿quién fuiste?, porque si yo estoy
tendido allí junto a Orión, tú eres …
—Nicolai Popov de San Petersburgo, teniente de
Caballería. Tal vez, también padre, si pudiera portar ese grado, de Irina
Popov, a quién he conocido solo por las cartas de su madre.
—William Wood, de Leeds, hasta hoy sargento, mañana
quién abre o cierra las puertas del cielo dirá si ángel o demonio. Lamento tu
dolor por Irina, aún no he tenido hijos por los que deba velar, me espera una
hermosa y testaruda mujer, Laura, y mis padres Susan y Jack. Veo tu cuerpo y el
de tu caballo, él ha sufrido mucho no ha muerto enseguida.
—Mi más fiel camarada. Ha cuidado de mí hasta en las
batallas del amor. Krasny, así lo llamé, porque nació hermoso. Sea en el cielo
o sea en el infierno siempre será él a quien extrañe.
—Es nuestro destino, llegar a viejos no se nos permite.
Nacimos para ser héroes y solo muertos se concede tal honor.
—Esa es nuestra vida, cabalgar no en un desfile sino en
la carga de caballería hacia el enemigo, lanzados sin más ambición que cumplir
la misión y si en ella perecemos la gloria nos es otorgada. Y aquí estamos los
dos, para custodiar todas estas almas y llevarlas al último cuartel.
—Si esa es la razón entonces el mayor honor se nos ha
concedido, guiar a nuestros camaradas hacia la nueva Brigada. Este campo de la
muerte renacerá como un camposanto. Nuestros cuerpos serán alimento de la vida
futura, y nuestras almas tendrán la misión de luchar por quienes aún siguen
sobre esta tierra.
—Ven, vayamos. Los tunecinos harán su trabajo y sus
oraciones despertarán las almas de nuestros camaradas y antes que los demonios
los demanden cumplamos nuestra tarea de mayorales para llevarlos a la gloria
que merecen.
—Si, vayamos. No sea que el galo imagine un aliento en nuestros
cuerpos que dejamos y pretenda que volvamos a ellos para robarnos la misión que
la muerte nos encomendó.
Las almas de William y Nicolai caminan hacia el
horizonte con sus uniformes de gala, donde el sol nace, tendiendo sus manos a
cada alma que encuentran. Allí va el nuevo ejército con sus mejores uniformes,
muertos como enemigos renacidos como camaradas.
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#Paulus - Pablo A. Bevilacqua
Mayo 2026
25 de octubre de 1854, Batalla de Balaclava, Crimea. Brigada Ligera. Regimiento de Dragones Ligero
La imagen es la Estampa de Moraine cuyo original digitalizado se encuentra https://gallica.bnf.fr - Bibliothèque Nationale de France.
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