viernes, 13 de enero de 2023

De Charcos y sus monstruos -Un garabato de la realidad-

 

Esquivar un charco parecería algo simple, si la atención estuviera puesta en el camino, o algo no tan simple, si la distracción dominara los sentidos. También existe el no evitarlos, pero ello, ya es un juego de la infancia. Mi investigación busca desentrañar los profundos aspectos colaterales del persistente charco y del sujeto experimental –para quien no he hallado otro que a mi propia persona-.

Una mañana como muchas otras, oportuna por la copiosa lluvia de la noche, ha sido perfecta para tan llamativo experimento. El laboratorio es esa caminata rutinaria entre casa y la parada del bus. Ciertamente la distracción del caminante es requerida.

Habiendo dado unos cincuenta pasos, metí el pie en lo profundo de un charco y mi zapato demostró una incapacidad total a la flotación. Mi espíritu sorprendido impulsó a mi cuerpo en gracioso brinco, cual salto de corista tratando de elevarse, con la sutil diferencia del estrepitoso amarizaje. No existía otro destino que acabar sentado sobre el centro de esa laguna, brevemente profunda como para no causar mi ahogo, pero lo necesariamente imprudente como para humedecer hasta mi espíritu.

La cualidad de los charcos es que suelen desvanecerse en un breve tiempo pasadas las lluvias, pero este parecería profanar esa ley natural y caprichosamente estaba decidido a prolongar su existencia; pues, cual milagro divino ese casual charco, con pretensión de laguna, había mutado en colosal océano. Aunque no he visto cetáceos navegándolo, un verdín copioso -de un furioso verdor- daba cuenta de su posible formación en el cretácico -sin lugar a duda está habitado por monstruos marinos-. Su extensión, sin exagerar y aplicando las proporciones pitagóricas, lo asimilan a un mar interior continental.

Mi espíritu, que recordaba ese físico muscular de mi adolescencia, no había recibido memo notificando los cambios corporales del sujeto experimental que habita en un escritorio en el Ministerio de Salud.  Por ello, antes de realizar cualquier esfuerzo dedicado a incorporar mi cuerpo a su estado anterior al gracioso vuelo y posterior amarizaje, revise mis partes y, dado mi gran porte espiritual, busque algún ser marino que pudiera haber quedado bajo ese porte. Sin duda, por el agudo dolor, allí donde el espíritu termina, daba cuenta de haber caído seguramente sobre un pez espada.  

Al tratar de incorporarme, con la mayor dignidad que me era posible, resbalé, ayudado por aquel verdín, girando en graciosa voltereta cual delfín en acrobacia perfecta culminando en un salpicar destinado a mojar a un expectante público. La experiencia ha aterrorizado a mi espíritu, que busca recordar aquellas clases de nado de mi infancia, esfuerzo de una madre por criar un hombre que no temiera a los mares y sus monstruos. Mi espíritu indomable ya daba cuenta que algo había sucedido con aquel esbelto cuerpo adolescente del que tanto orgullo sentía. Pero ante tal tragedia, cual cobarde capitán que no desea morir con su nave, lo he visto abandonar por un instante mi cuerpo.

Ya con mi espíritu de regreso tomé un instante para evaluar mis acciones realizadas, sus efectos adversos y posterior planificación de rescate, basado en el aprendizaje de los errores. Con resiliencia en mano retomé la misión de abandonar ese embravecido océano. Giré mi cabeza buscando costa posible a la que pudiera arribar, tal vez, con la generosa ayuda de ese niño, que por algún chiste que le ha venido a la memoria, reía a carcajada suelta.


Mi rostro surcado por gotas de agua que no terminaban de manar, de un olor nauseabundo, determinaban la urgencia de ser rescatado. Llamé al niño alzando mi brazo y sacudiendo mi mano en busca de un auxilio no conseguido. Pues, ese jocoso niño abandonó el lugar dejándome, a mí y mi espíritu, a la misma soledad de Robinson Crusoe.

Acongojado por mi injusta apreciación veo al niño acercarse, con presuroso paso y portando carcajada a flor de piel, acompañado de un adulto -seguramente padre, tutor o familiar-, quien sin disimular una emotiva alegría, extendió generosamente su mano, la cual tomé, como quien sabe su inevitable descenso a las profundidades del hogar de Poseidón, para ser extraído cual pez que ha devenido en pescado.

Agotado por las emociones de tan abrumadora experiencia, pero sin olvidar que he sido seleccionado como el sujeto de tan noble experimento, y luego de haber procedido a los correspondientes agradecimientos y saludos, he retomado mi camino sin otro destino en el devenir de mis pasos que repetir este singular experimento.


Por Pablo A Bevilacqua – nobloyan@gmail.com

Enero, 2023

martes, 13 de diciembre de 2022

¿Por qué los dictadores son amados?


Me pregunto cómo transformar nuestro presente para vislumbrar un futuro promisorio que tenga la virtud de proyectarse sobre todos los ciudadanos.

Las series de ciencia ficción que plantean una confrontación entre el bien y el mal requieren de abordar toda la trama desde estos extremos para atrapar a sus seguidores. Existe un instante épico y un final heroico hacia dónde se encaminan los personajes como si conocieran que será así. Cada capítulo y cada temporada aportan pequeñas dosis de actos épicos y heroicos hasta un final que alcanza el objetivo triunfal, el supremo bien.

En el juego del gobierno de las sociedades estos elementos están presentes: promesas de un paraíso; el diseño de facciones; la identidad del bueno y del malo; el campo de batalla donde confrontan el bien y el mal; el héroe, poseedor del conocimiento de la causa, como luchador contra enemigos y propios; el instante épico repetitivo; el final promisorio que jamás se alcanza.

Esta mirada binaria de la vida donde lo malo está enfrente y lo bueno rodeando al héroe se presenta a diario en nuestras vidas. Solo basta escuchar discursos de los políticos que gobiernan o ansían gobernar naciones.

Nuestras vidas transcurren en forma muy distinta. Alternamos nuestros días entre solares y pequeñas victorias; alejados de esos triunfos épicos que todo lo reparan y de paraísos que todo lo proveen.

¿Cuántas promesas has escuchado a lo largo de tu vida de detentadores del poder, políticos o usurpadores, que dicen poseer la llave del paraíso, pero la puerta nunca la abren?

Los domingos por la mañana el Papa Francisco, justo antes del rezo del Ángelus, habla a todas las personas. El Domingo 27 de noviembre de 2022 tomó el relato del Génesis sobre el diluvio universal. Recordó cómo los habitantes del mundo fueron sorprendidos por aquella catástrofe. Todos estaban ocupados en sus tareas, en sus vidas cotidianas y ninguno, salvo Noé -que fue advertido por Dios- notó lo que se avecinaba.

Ese mismo domingo, en el periódico Infobae.com[1] se publicaba un artículo sobre Nicaragua y las acciones de su presidente. En 2017 se inauguró el Estadio Nacional Dennis Martinez, en homenaje al destacado deportista nicaragüense de Beisbol. En 2022 el nombre que figuraba en el frente del estadio fue retirado. ¿Qué sucedió?

No es importante este hecho en sí mismo, sino lo que dejamos de ver. En el año de 2017 la inauguración se realizó con la presencia del propio Dennis Martines, referentes de la Iglesia Católica y de la Sociedad Nicaragüense. Podríamos asumir que sorpresivamente durante los últimos 5 años Daniel Ortega y Rosario Murillo en un instante se transformaron en déspotas. Fue acaso una sociedad sorprendida por una catástrofe o por el contrario fue una sociedad que no quiso ver la calamidad que se avecinaba.

Entonces, ¿qué no advertimos de las conductas de un ser despiadado?

Si algo hemos aprendido es que los seres vivos no aparecen por generación espontánea. Son concebidos, nacen, se desarrollan y mueren. En este lapso se puede observar su desarrollo y su apetencia. Los humanos -que no somos de Marte- modelamos nuestra mente a través de las experiencias y aprendizajes, desde donde el resultado es nuestra conducta.

Parecería que, como en las series de Ciencia Ficción, esperamos el milagro. Como si fuera más cómodo habitar en la irrealidad de la ficción que propone el déspota porque nuestras apetencias han sido saciadas, culpando de nuestras privaciones a aquellos que se oponen a ese gobernante.

Esa instancia de negacionismo ha permitido el desarrollo de gobiernos despiadados, no solo con sus ciudadanos, sino también con la humanidad.

Una diferencia significativa entre una República y una Dictadura es que esta última posee una interpretación binaria de la vida; todo es blanco o todo es negro. En cambio, las Repúblicas existen desde la pluralidad, donde se promueve la colaboración desde la diversidad.

“Mando, hoy que soy Sueselencia,

Que el que quiera ser pulpero,

Se ha de confesar primero,

Para que tenga concencia.

Porque es cierto, a la evidencia,

Que hoy naides tiene confianza

Ni en medida ni en balanza,

Pues todo venden mermao,

Y cuando no es vino aguao,

Es yerba con mescolanza”[2]

 

En los últimos decenios muchas Repúblicas fueron tomadas por déspotas o ideologías despóticas a través de sus propias instituciones. En especial la del voto. Ofreciendo a la ciudadanía sueños inalcanzables sin importar las capacidades con que contaban, saciando sus ambiciones con esas promesas vacías de realidad.

Entonces, ¿Qué transformar de nuestro presente para vislumbrar un futuro promisorio? La palabra promisorio encierra en sí promesa y futuro promisorio nos da idea de esperanza. Es ese tiempo por venir que alcanzaremos porque alguien nos ha prometido que lo haremos.


Noé recibió de Dios las indicaciones para construir el arca con los materiales que eran posibles para su tiempo, no se le pidió que usara el acero que no existía. Noé interpretó su tiempo y las capacidades con las que contaba; llevó adelante las acciones que permitieron cumplir con su misión. Dios no le prometió el paraíso luego del diluvio, le dijo que volvería a empezar y que ese nuevo futuro dependería de ellos. Noé transformó su presente para alcanzar ese futuro promisorio.

Tomar las decisiones correctas es un proceso similar al que enfrentó Noé, que debió optar entre lo bueno, lo no tan bueno y lo malo. Para ello él contó con una guía, la que respetó. Así mismo nosotros podemos aceptar guiarnos por la moral, el derecho natural. Elegir lo mejor de muchas opciones para nosotros y nuestra sociedad. Esto es lo que nos define como personas y como sociedad.

Transformar nuestro presente no es solo comenzar a mostrar la verdad -comprender las posibilidades con que contamos- es también aprender y enseñar a aceptarla. Un futuro promisorio y posible depende de ello.


Por Pablo A Bevilacqua – nobloyan@gmail.com

Noviembre de 2022


[1] https://www.infobae.com/america/america-latina/2022/11/27/la-burda-venganza-de-daniel-ortega-contra-la-mayor-estrella-deportiva-de-nicaragua/

[2] El Gobierno Gaucho, Estanislao del Campo (1834 – 1880), Antología gaucha, Santa Fe, 1953

martes, 15 de abril de 2014

Ucrania va a la escuela Europea

Los sucesos que estamos viviendo desde Ucrania  hacen que uno aprecie lo notable de la política moderna de la Comunidad Europea, quien es dependiente en gran medida del gas y petróleo provisto desde Rusia y distribuido a partir de las instalaciones montadas por la antigua URSS en Ucrania.

¿Qué es lo notable?
Que Europa a trasladado el conflicto a la propia Ucrania y dejado en manos de Rusia el costo político y público por defender sus intereses. No es mucho esfuerzo para la CE dado que Putin cuenta con muy buena Imagen Interna y muy mala imagen externa. Su rostro y sus actitudes nos recuerda a líderes rusos del pasado. Por otra parte, en los últimos años, Rusia a mostrado poco recato en el uso de las fuerzas armadas para sostener la cohesión de los territorios de su interés.

Encontramos a Ucrania bajo la fachada de una supuesta revolución independentista del poder Ruso por la promesa de la CE en su incorporación a la Euro zona. Promesa que ha conquistado a los jóvenes ucranianos, pues Rusia no ha hecho nada para ofrecer un futuro de desarrollo.

La realidad es más frívola, tras la invitación y las promesas existe una velada intención por tomar el control de la Distribución del Gas, parecería a cualquier costo. Porque Europa quiere asegurar el suministro y su precio.

La CE y Rusia están en una guerra sin balas, aun, por el control de los recursos energéticos que le son vitales a ambos.

¿Por qué Rusia parece conformarse con el territorio de Crimea?
El control estratégico del Mar Negro y el Mar de Azov. Esto incluye las bases militares y los puertos más importantes. Pero, se conformará solamente con esto, no lo creo. Seguramente buscará retener el mayor territorio posible sobre la costa del Mar de Azov, que incluye a la ciudad industrial de Mariupol. La pregunta es si querrá retener toda la costa hasta Odesa y cuánto tiempo el nuevo gobierno Ucraniano, pro europeo, mantendrá la calma.

Lo doloroso de esta situación es el sufrimiento al que se esta llevando al pueblo ucraniano. Europa esta fabricando una nueva Yugoslavia.

Marzo 2014