La ciudad siempre tiene sus luminarias que le dan una imagen especial a la noche. Claroscuros, arboledas y sus manchones de oscuridad, donde se ocultan los miedos, así es como la luz tenue de los faroles gastados dibuja las calles del barrio. También están las avenidas, que nunca duermen, inundadas de luz blanca intensa como si se quisiera ocultar la noche, los miedos. Una ilusión.
No es muy tarde. Dejé el departamento de mamá pensando volver a casa. Esta frío, lo suficiente para evitar estar deambulando por la calle. La pizzería aún esta abierta y bastante concurrida. Elegí una mesa individual, alcanza para mí y mi sombra. Me senté mirando hacia la TV que solo deja ver imágenes de partidos de futbol que nadie ve. Alguien abre la puerta e ingresa el frío del exterior. Solo deseo que la cierre.
¿Qué puedes pedir en una pizzería si estás solo? Yo no tengo dudas, tal vez tú querido lector que te asomas por esa ventana tengas alguna duda. Fugazeta Rellena y Fainá. Afuera sigue el frío, ese que se entierra en los huesos, aquí la mesa, el vaso y el plato a la espera de las porciones calientes.
La espera es una oportunidad para recorrer la memoria e imaginar. También para dejarse perder en las imágenes de un partido que quién sabe quiénes disputan por el triunfo. Prefiero dejar el celular guardado, me separa de mí. El deambular de los mozos y la espera a ser llamados le dan un ritual propio al lugar. Ahí viene la moza y mi encargo. Una sonrisa.
Pensé en solo comer la mitad y llevar el resto a casa, no fue posible. Opíparo, esa es la conclusión de mi estómago. Culpa de los sabores que siempre nos dejan atrapados en el placer de su fusión. La masa crocante, la cebolla caramelizada, el queso derretido y el jamón en su interior. Tan sólo es solo una porción. La fainá con su particular sabor y crocantez cierra el entrelazamiento de los sabores porteños. El postre no tiene lugar ni en los sabores ni en mi estómago.
Pagué, me levanté. Abrí la puerta y solo quería que el abrigo fuera suficiente. Al salir dejé que el frío ingresara y otro ansiara que cerrara la puerta rápidamente. Seguí mi camino hacia casa entre los claroscuros. Hace frío.
#Paulus – Pablo A Bevilacqua
Agosto de 2025
1 comentario:
En lo simple, lo profundo y esencial. Hermoso
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