viernes, 14 de abril de 2023

Seguros: Interacciones beneficiosas

 Nuestro negocio se basa en un sistema de respuestas eficientes que esperamos beneficien a todas las partes que integran las pólizas.

Para ello, hemos puesto un gran esfuerzo en adecuarnos a esta era de cambios sustanciales, en especial en la comunicación. Pero también es importante que tengamos en igual consideración los cambios que se vienen dando en la ampliación de la definición de activos y en la regionalización de los negocios de los Asegurados.

La actividad aseguradora, atada por normativas que emergieron para dar respuestas en el siglo XX, necesita elaborar productos que puedan integrarse a los cambios y acompañar a esta nueva generación de PyMEs.

Estas empresas del S XXI desafían los límites y nos imponen ampliar la definición de Riesgos, considerando nuevas complejidades. Hoy operan bajo diferentes legislaciones, sistemas impositivos y riesgos políticos. A esto debemos sumar que ya no se piensa en la inversión inmobiliaria como un Activo para el negocio, por ello, cada día es más común ver a un cliente alquilando o subalquilando espacios compartidos para desarrollar su actividad y también expandir su operación hacia otros países de la región.

Es necesario para abordar este nuevo entorno que desde las aseguradoras comencemos a formar personal con capacidad de visión y evaluación de riesgos a nivel regional. Esto ha dejado de ser una cuestión limitada a la operación de Reaseguros, aunque deba utilizarse de esta estructura para mantenerse dentro del sistema legal de cada país.

Contar con pólizas que brinden amparos a un Asegurado bajo diferentes legislaciones y riesgos de la región se hace imprescindible. Ha llegado el tiempo de desarrollar herramientas que permitan subsanar las dificultades que puedan presentarse en cada país para que el Asegurado sufra la menor pérdida posible.

Un ejemplo es el esquema cambiario que rige en Argentina, que expone a muchos Asegurados que poseen activos con reposición en moneda extranjera a no conseguir que la indemnización supere el 50% de la pérdida.

Nuestro esfuerzo para desarrollar y ofrecer pólizas con herramientas que permitan subsanar esta compleja situación nos colocará a la vanguardia del S XXI. No es solo mostrarnos como omnipresentes, poseer la mejor APP o un asistente virtual; es mostrar nuestra capacidad de acompañar a los Empresarios PyMEs en sus emprendimientos, brindarles la seguridad suficiente para ayudarlos a enfrentar nuevos riesgos en su negocio y ser parte del respaldo de su crecimiento.

Pensemos en ese funcionario de una PyME que hoy están tomando decisiones desde Argentina para sus operaciones en Uruguay, Paraguay y Bolivia, con las dificultades que implica operar en distintos marcos legales e impositivos. Ellos necesitan de nosotros, necesitan de nuevas soluciones integradas a su operación.  Pólizas que tengan un mismo lenguaje, una misma estructura, igualdad de cláusulas y alcances y la posibilidad de dar respuesta en el país que se necesite. Es imposible crecer sin un amparo que atenúe los riesgos de un negocio, que ayude a mantener su continuidad ante incidentes.

Ya estamos inmersos en este S XXI, podemos sufrirlo como una telaraña de complejidades o poner a funcionar toda nuestra creatividad en este desafío maravilloso. 


Por Pablo A Bevilacqua (Febrero, 2023)

lunes, 27 de marzo de 2023

El Mercado Asegurador: ¿Qué es la Libertad de elección?

 

Una breve mirada sobre el mercado asegurador argentino y los efectos nocivos de políticas intervencionistas del estado.

 

No existe mayor certeza en la experiencia de la humanidad que para alcanzar el mayor desarrollo el ser humano requiere de libertad.

Recientemente la Superintendencia de Seguros de la Nación (SSN) ha emitido la Resolución 24/2023 que permite a toda persona que adquiera productos financiados (específicamente vehículos) pueda elegir al intermediario y a la aseguradora que quiera bajo la directriz de la libertad de elección, sustentado en la premisa que a igual producto corresponde igual precio.

 Nadie puede dudar que existía un abuso en el precio del seguro de un vehículo prendado, donde el beneficiado terminaba siendo el prestamista, que imponía al intermediario bajo una supuesta oferta de aseguradoras.

La solución es bienvenida pero no tan así los fundamentos sobre los que la SSN basa su Resolución. Pues, ¿Qué significa a igual póliza igual precio? Esto nos induce al supuesto que la tarifa aplicada (el costo del seguro) debería ser igual en todas las aseguradoras, basado en que el clausulado -es decir la cobertura- es el mismo para todas las aseguradoras. Este principio desvincula a la tarifa de la responsabilidad empresarial, de los cálculos actuariales y experiencia siniestral de cada aseguradora.

El Decreto 823/2021, publicado por la Jefatura de Gabinete, impone al Estado Nacional la contratación de Seguros a través de Nación Seguros SA, bajo el supuesto que una empresa del Estado Nacional posee capacidades de ofrecer mejores condiciones aseguradoras a las Entidades Estatales. No hay duda de que esta medida anula el procedimiento de compras establecido por las Normativas de Administración Pública y pone en conflicto a las áreas de compras que deben velar por la “mejor opción”.

Cuando hablamos de libertad implícitamente hablamos de responsabilidad, pues elegir entre alternativas nos impone encontrar la más adecuada. Recientemente, ante la bancarrota de algunos bancos de USA, volvemos a escuchar voces que llaman la atención por los rescates de los gobiernos y como estos terminan afectando la responsabilidad del consumidor al elegir. Si una persona puede comprar bien o mal porque al final el resultado será el mismo ¿qué ganancia tiene aquel que ofrece la mejor prestación?

Durante el 2021 y 2022 creció significativamente el robo de ruedas de vehículos. Las aseguradoras se vieron expuestas a un aumento muy importante de la frecuencia siniestral, sumado a un incremento desmedido del precio de los neumáticos. No olvidemos que las aseguradoras estaban saliendo de una brutal recesión por la pandemia, con incrementos en sus costos operativos, el aumento de la tasa de inflación -que licua las primas calculadas- y serias dificultades con los reaseguros.

La SSN sale al rescate limitando la cobertura del robo de ruedas, modificando e incluyendo nuevas condiciones en el texto de la póliza automotor. Esta medida tiene el antecedente de los 90s cuando arreciaba el robo de Estéreos (radios). Los menos jóvenes recordamos que las aseguradoras dejaron de amparar el robo de aquel equipo, claro está, uno puede circular sin estéreo, pero no puede hacerlo sin ruedas. Entonces, ¿Por qué esta medida?

La razón de limitar la cobertura de robo de estéreos fue disminuir el mercado “negro”. Eliminando la reposición se cortaba el ciclo reduciendo la demanda. Pero, en el caso de las ruedas la demanda no cae, pues la aseguradora o el propietario deben reponer las ruedas. ¿Qué virtud tiene la medida? Ninguna otra que sostener a las aseguradoras con menor capacidad, obedeciendo a la premisa que nació en los 80s con las grandes quiebras de las aseguradoras para defender el empleo del mercado asegurador.

Ninguna empresa es ajena a las dificultades de importar materias primas. La falta de divisa en el Banco Central imposibilita mantener un fluido mercado externo. Tampoco las aseguradoras han quedado excluidas de este pandemonio. En el 2022 desde el Ministerio de Economía se resuelve que las aseguradoras deben tramitar sus compras de reaseguro a través de la Secretaría de Comercio, complementado por una Resolución de la SSN de este año el mercado asegurador argentino se enfrenta a la tormenta perfecta (no debemos olvidar que también se les ha obligado a participar de las compras de bonos basura del estado). Las Aseguradoras se ven casi imposibilitadas de pagar por las retrocesiones.

La obligación como asegurado que se tiene cobertura mientras se pague el premio, también aplica para las aseguradoras con sus reaseguradores, indispensables para su funcionamiento. Por ello hoy vemos salir algunas aseguradoras de negocios como el marítimo o coberturas facultativas (grandes riesgos o no frecuentes). Pero también, estamos frente a que las aseguradoras deberán medir sus propias espaldas para soportar el peso de una siniestralidad creciente y premios que se licuan por inflación.

Un tiempo que ya vivimos. Aquellas aseguradoras necesitadas de dinero bajarán sus tasas de primas para pescar en un lago que se va secando y verán que hacer el próximo año, solo importa pasar este. Las que poseen mayores capacidades serán más prudentes, verán y ajustarán. Aunque la probabilidad rige el negocio de Seguros, no es una ruleta donde debe habitar este negocio.

Recordemos que adquirimos pólizas de seguros para respaldar nuestros activos puestos a riesgo y provisionar la continuidad del negocio, reduciendo el impacto de las pérdidas que debamos soportar.

Volvemos al principio, libertad de elección & responsabilidad del comprador. No existe uniformidad de productos en la industria, cual fuere esta, porque no todos producen igual ni poseen el mismo conocimiento y capacidades para hacerlo. Resumiendo, aunque la póliza de la aseguradora A es idéntica a la póliza de la aseguradora B, el amparo brindado no es el mismo, por lo tanto, su valoración no puede ser idéntica.

Al final del camino no existe magia que resuelva las malas elecciones sopesadas solo por la apariencia de que lo que se ve uniforme debe ser igual. La realidad nos muestra que las apariencias engañan, que quien compra es el único responsable de lo que obtiene. La libertad de elegir es un compromiso con uno mismo, es aprender a ser responsable, porque de nuestras elecciones se construye nuestro futuro.


 

Pablo A. Bevilacqua

Asesor de Riesgos y Seguros

Gerenciamiento de Activos Físicos del Estado

viernes, 17 de febrero de 2023

El despertar de Alicia en Buenos Aires, la iniciación a la dimensión de las sombras

Breves relatos del Clan Leviatán del X milenio, XXX siglo. Tercera Dinastía.

Primera parte

 

Cerré la puerta, di unos pasos, me detuve y volví para chequear que realmente haya quedado cerrada. Mientras el sol ascendía sobre el horizonte continué hacia el parque para disfrutar de una caminata a la sombra de los árboles que rodean los senderos. Con paso ligero, libre de carga, sólo con una pequeña riñonera para llevar las llaves y algo de dinero. La cotidiana aventura dura un tiempo no preciso, lo suficiente para alcanzar 10 mil pasos.

Como los sabores, ciertos placeres necesitan sus años para ser disfrutados. Caminar, como una necesidad cotidiana, es uno de ellos. Llega con la edad en la que uno deja de correr para alcanzar la vida y comienza a dejar que la vida lo alcance. Este placer es poco valorado en la juventud y en los años que uno se niega a dejar de ser joven, pero que toma vitalidad con la experiencia y la necesidad de lentitud.

Camino con manos libres; no llevo ningún artilugio del Siglo XXI. Vamos paso a paso, mi sombra y yo, esa que nace grande con el amanecer, se empequeñece con la verticalidad del sol y retoma su crecimiento hasta desaparecer en el ocaso. Cada nuevo día mientras el sol cruza el cielo de Este a Oeste, mi sombra nace, vive y se extingue, es efímera. Esto me recuerda las charlas con Nietzsche y el eterno retorno: explicar la sensación de los hechos que vuelven a repetirse.

El parque es atravesado por muchas personas y sus sombras caminando, trotando o corriendo. Los motivos que nos llevan allí son muchos, tantos como personas. Algunos vamos livianos y otros con diferentes cargas; oyendo el mundo que habitamos o temas musicales o noticias o solo sintiendo a la sombra que nos acompaña, esa que está vinculada a cada uno desde los pies.

Mi recorrido tiene su final en el bar de la esquina, a una cuadra de casa, que aún conserva sus calles empedradas, uno de esos que después de la 7 de la tarde muta en bodegón. Cuando llego elijo una de las mesas a la sombra del jacarandá, de las pintadas con pequeños manchones de sombra y destellos de luz. Salvo los días de lluvia.

En ocasiones tomo uno de los periódicos que dejan en un revistero que está colgando en la entrada de la diagonal. Pero lo común es gozar de las charlas con mi sombra, a veces con un vecino de mesa y también con Alicia. Sobre mi mesa posa una botella de agua para hidratar, un café cortado en jarrito, una medialuna de grasa y otra de manteca; sabores de Buenos Aires. Sentado veo pasar a los transeúntes a diferentes ritmos, preocupaciones y latidos.

Alicia, la moza, de cabello rubio oscuro con sus raíces negras, ojos claros y una sonrisa infinita, siempre me pregunta si mi caminata es por ejercicio. Decir que sí, sería lo oportuno. Sólo bastaría agregar un comentario jocoso o una breve justificación médica pero por el contrario, abordar la razón fundamental es lo complejo, sea por la brevedad del tiempo disponible como por el interés de la oyente.

Ya es tiempo de despertar a la sombra de Alicia para que pueda comprender cuál es la razón real de mis caminatas diarias. Ella es quien debe continuar con mi trabajo. Aunque, conseguir que alguien desee escuchar un relato, real o ficticio, requiere de una singular empatía del relator. Es necesario contar una historia veraz, con aventuras entrelazadas por intrigas y secretos.

Entonces, ¿Cómo podría atraer el interés de Alicia? Debería probar con la verdad: Soy un médico de sombras y ayudo a curar, pero no tengo dudas de que se reiría. La verdad suele ser difícil de ser aceptada, es más sencillo comprender desde la ficción. Un cuento con situaciones de suspenso e intrigas, sospechas y conspiraciones.

Proponer un tema tan fugaz como las sombras no es normal. No forma parte del habitual decálogo de conversaciones de bar. Clima, turnos médicos, trámites en la municipalidad, los baches de las calles … esos sí componen los diálogos aceptados.

Tal vez, mañana será el día adecuado. Dejé la mesa y volví a casa para continuar con mi jornada.

La noche es el momento ideal para tejer historias, imaginar intrigas y saborear el suspenso. Pero, toda ficción necesita de un gran personaje. Así di vida a Chandra Bose, el doctor del Karma. Hindú de nacimiento, hoy ciudadano norteamericano e investigador en una Universidad -cuyo nombre no es necesario citar- sobre la profundidad del ser humano, su karma y su sombra. Apegado a sus tradiciones ancestrales, suele vestir un Sari heredado, el cual fue mencionado en el libro Rigveda. No existe registro de su nacimiento, dicen que es tan longevo como su karma. Las noches de luna de sangre su piel se vuelve dorada.

Me desperté y repasé los detalles de cómo iniciaría la charla con Alicia y la solidez del personaje. Sanar es nuestro negocio, sanar sombras de este lado para curar al ser que la proyecta. Todo listo. Iniciamos nuestra caminata, mi sombra y yo, disfrutando cada paso y atentos a nuestras obligaciones, con la seguridad de que nos esperan el desayuno y Alicia.

Planifiqué cada detalle menos lo inesperado. Caminábamos al paso habitual y las personas estaban acompañadas por sus sombras. Al tomar el sendero hacia el lado este del parque nos cruzamos con alguien, o algo tal vez, y sentí descender abruptamente la temperatura, al mismo tiempo los colores se opacaron. Me detuve para ver hacia atrás. El sendero estaba vacío. No se escuchaba nada. Fue solo un instante. Tal vez sea falta de azúcar, es tiempo de ir hacia el bar.

La misma mesa de ayer estaba libre y Alicia ya se acercaba con lo acostumbrado. Cruzamos saludos, comentarios del clima, y alguna que otra frase ocasional.

Podemos pensar que no existen los sucesos extraordinarios como los milagros o aquellos que, por su origen, fuera del conocimiento o el entendimiento, nos sumergen en el asombro y nos precipitan a buscar explicaciones o dotarlos de divinidad. Las sombras habitan en el mundo de los sucesos extraordinarios. Existen distintos tipos de ellas.

Alicia se acercó a limpiar la mesa de al lado, miré sus ojos y brillaban con un destello especial. Le pregunté por su sombra, que por esas cuestiones inesperadas parecía desaparecer. Ella, sólo por amabilidad respondió con un sonido que no llegó a ser palabra, pero lo suficiente para conseguir un breve instante de su atención. Allí le dije categóricamente que su sombra, brillo de su karma, estaba enferma; seguidamente le pregunté si conocía al Dr. Chandra Bose. Pero, obviamente no podía conocerlo -¿Quién podría conocer a quien no existe?-.  Sorprendentemente dijo que sí. Vaya a saber con quién lo ha confundido.

Siguió con su rutina. Levantó vasos de una mesa y fue hacia la barra del bar. Pensé que había fracasado en mi misión, por lo cual estaba dejando sobre la mesa el monto habitual cuando ella se acercó y dejó caer una tarjeta de presentación al pasar. La levanté y la miré una y otra vez tratando de encontrar alguna empírica razón.

 



Exploté sorprendido: ¿De dónde ha salido esto? Busqué a Alicia a mi alrededor y no la encontraba. Pregunté dentro del Bar y nada. ¿A dónde se habría ido?

Comencé a sentir frío y ver todo opacado. Sentí que alguien pasaba a mi lado. Pensé en Alicia. Giré sobre mi buscándola y no había nadie. Todo transcurrió en un instante -como cuando abres una puerta y entra una ráfaga de aire-.

Regresé a mi mesa y Alicia estaba limpiando la mesa junto a la mía. Me senté tratando de entender. Sobre la mesa veo la tarjeta envejecida, como si hubiera estado guardada por mucho tiempo en una billetera. Alcé la tarjeta con mi mano izquierda con la intención de preguntarle a Alicia, pero ella solo sonrió y volvió al interior del bar.

Mire a mi alrededor buscando alguna señal o persona u objeto inusual. Nada. Ninguna señal del clan. Es hora de volver a casa, a mi casa real, pero algo me retiene. Te presiento. Es tu sombra, estas allí. Al fin te veo.

Mi nombre es Jorge Alfredo Sanches, ciudadano de Buenos Aires, miembro del clan Leviatán y Doctor sanador de sombras. Todos los días, hasta los lluviosos, cumplí con mi misión. Una caminata diaria hasta el bar donde trabajaba Alicia, hasta la puerta.

Hace un tiempo alguien preguntó si los Leviatán somos seres humanos. Una cuestión interesante, que obliga a una respuesta muy extensa, pero hoy sólo diré que sí. Pertenecemos a la especie humana. Creo necesario aclarar esta duda porque podrías suponer erróneamente otra conclusión. La generación humana de esta tercera civilización niega lo extraordinario, y asigna estos sucesos a influencias divinas o a acciones de otras especies que habitan el cosmos.

Si andas por aquí, no esperes encontrarme porque mi tiempo de partir ha llegado. Tampoco busques a Alicia, su nombre es ficticio porque ella habita aquí, entre ustedes. El clan Leviatán protege a los suyos, cuida su misión, su lugar en el universo.

Ahora debo hablarte acerca de Chandra Bose, llegó para despertar a la sombra de Alicia. Le he abierto la puerta a esta dimensión. Ya está aquí. Ahora está con Alicia, los veo juntos. Están en la barra del bar.

Si decides seguir con la lectura de nuestra historia debes saber que serás parte, que tendrás un lugar reservado para ti. Los sucesos que aquí se relatan son tan reales o ficticios como tú lo decidas. 



Por Pablo A Bevilacqua – nobloyan@gmail.com

viernes, 13 de enero de 2023

De Charcos y sus monstruos -Un garabato de la realidad-

 

Esquivar un charco parecería algo simple, si la atención estuviera puesta en el camino, o algo no tan simple, si la distracción dominara los sentidos. También existe el no evitarlos, pero ello, ya es un juego de la infancia. Mi investigación busca desentrañar los profundos aspectos colaterales del persistente charco y del sujeto experimental –para quien no he hallado otro que a mi propia persona-.

Una mañana como muchas otras, oportuna por la copiosa lluvia de la noche, ha sido perfecta para tan llamativo experimento. El laboratorio es esa caminata rutinaria entre casa y la parada del bus. Ciertamente la distracción del caminante es requerida.

Habiendo dado unos cincuenta pasos, metí el pie en lo profundo de un charco y mi zapato demostró una incapacidad total a la flotación. Mi espíritu sorprendido impulsó a mi cuerpo en gracioso brinco, cual salto de corista tratando de elevarse, con la sutil diferencia del estrepitoso amarizaje. No existía otro destino que acabar sentado sobre el centro de esa laguna, brevemente profunda como para no causar mi ahogo, pero lo necesariamente imprudente como para humedecer hasta mi espíritu.

La cualidad de los charcos es que suelen desvanecerse en un breve tiempo pasadas las lluvias, pero este parecería profanar esa ley natural y caprichosamente estaba decidido a prolongar su existencia; pues, cual milagro divino ese casual charco, con pretensión de laguna, había mutado en colosal océano. Aunque no he visto cetáceos navegándolo, un verdín copioso -de un furioso verdor- daba cuenta de su posible formación en el cretácico -sin lugar a duda está habitado por monstruos marinos-. Su extensión, sin exagerar y aplicando las proporciones pitagóricas, lo asimilan a un mar interior continental.

Mi espíritu, que recordaba ese físico muscular de mi adolescencia, no había recibido memo notificando los cambios corporales del sujeto experimental que habita en un escritorio en el Ministerio de Salud.  Por ello, antes de realizar cualquier esfuerzo dedicado a incorporar mi cuerpo a su estado anterior al gracioso vuelo y posterior amarizaje, revise mis partes y, dado mi gran porte espiritual, busque algún ser marino que pudiera haber quedado bajo ese porte. Sin duda, por el agudo dolor, allí donde el espíritu termina, daba cuenta de haber caído seguramente sobre un pez espada.  

Al tratar de incorporarme, con la mayor dignidad que me era posible, resbalé, ayudado por aquel verdín, girando en graciosa voltereta cual delfín en acrobacia perfecta culminando en un salpicar destinado a mojar a un expectante público. La experiencia ha aterrorizado a mi espíritu, que busca recordar aquellas clases de nado de mi infancia, esfuerzo de una madre por criar un hombre que no temiera a los mares y sus monstruos. Mi espíritu indomable ya daba cuenta que algo había sucedido con aquel esbelto cuerpo adolescente del que tanto orgullo sentía. Pero ante tal tragedia, cual cobarde capitán que no desea morir con su nave, lo he visto abandonar por un instante mi cuerpo.

Ya con mi espíritu de regreso tomé un instante para evaluar mis acciones realizadas, sus efectos adversos y posterior planificación de rescate, basado en el aprendizaje de los errores. Con resiliencia en mano retomé la misión de abandonar ese embravecido océano. Giré mi cabeza buscando costa posible a la que pudiera arribar, tal vez, con la generosa ayuda de ese niño, que por algún chiste que le ha venido a la memoria, reía a carcajada suelta.


Mi rostro surcado por gotas de agua que no terminaban de manar, de un olor nauseabundo, determinaban la urgencia de ser rescatado. Llamé al niño alzando mi brazo y sacudiendo mi mano en busca de un auxilio no conseguido. Pues, ese jocoso niño abandonó el lugar dejándome, a mí y mi espíritu, a la misma soledad de Robinson Crusoe.

Acongojado por mi injusta apreciación veo al niño acercarse, con presuroso paso y portando carcajada a flor de piel, acompañado de un adulto -seguramente padre, tutor o familiar-, quien sin disimular una emotiva alegría, extendió generosamente su mano, la cual tomé, como quien sabe su inevitable descenso a las profundidades del hogar de Poseidón, para ser extraído cual pez que ha devenido en pescado.

Agotado por las emociones de tan abrumadora experiencia, pero sin olvidar que he sido seleccionado como el sujeto de tan noble experimento, y luego de haber procedido a los correspondientes agradecimientos y saludos, he retomado mi camino sin otro destino en el devenir de mis pasos que repetir este singular experimento.


Por Pablo A Bevilacqua – nobloyan@gmail.com

Enero, 2023

martes, 13 de diciembre de 2022

¿Por qué los dictadores son amados?


Me pregunto cómo transformar nuestro presente para vislumbrar un futuro promisorio que tenga la virtud de proyectarse sobre todos los ciudadanos.

Las series de ciencia ficción que plantean una confrontación entre el bien y el mal requieren de abordar toda la trama desde estos extremos para atrapar a sus seguidores. Existe un instante épico y un final heroico hacia dónde se encaminan los personajes como si conocieran que será así. Cada capítulo y cada temporada aportan pequeñas dosis de actos épicos y heroicos hasta un final que alcanza el objetivo triunfal, el supremo bien.

En el juego del gobierno de las sociedades estos elementos están presentes: promesas de un paraíso; el diseño de facciones; la identidad del bueno y del malo; el campo de batalla donde confrontan el bien y el mal; el héroe, poseedor del conocimiento de la causa, como luchador contra enemigos y propios; el instante épico repetitivo; el final promisorio que jamás se alcanza.

Esta mirada binaria de la vida donde lo malo está enfrente y lo bueno rodeando al héroe se presenta a diario en nuestras vidas. Solo basta escuchar discursos de los políticos que gobiernan o ansían gobernar naciones.

Nuestras vidas transcurren en forma muy distinta. Alternamos nuestros días entre solares y pequeñas victorias; alejados de esos triunfos épicos que todo lo reparan y de paraísos que todo lo proveen.

¿Cuántas promesas has escuchado a lo largo de tu vida de detentadores del poder, políticos o usurpadores, que dicen poseer la llave del paraíso, pero la puerta nunca la abren?

Los domingos por la mañana el Papa Francisco, justo antes del rezo del Ángelus, habla a todas las personas. El Domingo 27 de noviembre de 2022 tomó el relato del Génesis sobre el diluvio universal. Recordó cómo los habitantes del mundo fueron sorprendidos por aquella catástrofe. Todos estaban ocupados en sus tareas, en sus vidas cotidianas y ninguno, salvo Noé -que fue advertido por Dios- notó lo que se avecinaba.

Ese mismo domingo, en el periódico Infobae.com[1] se publicaba un artículo sobre Nicaragua y las acciones de su presidente. En 2017 se inauguró el Estadio Nacional Dennis Martinez, en homenaje al destacado deportista nicaragüense de Beisbol. En 2022 el nombre que figuraba en el frente del estadio fue retirado. ¿Qué sucedió?

No es importante este hecho en sí mismo, sino lo que dejamos de ver. En el año de 2017 la inauguración se realizó con la presencia del propio Dennis Martines, referentes de la Iglesia Católica y de la Sociedad Nicaragüense. Podríamos asumir que sorpresivamente durante los últimos 5 años Daniel Ortega y Rosario Murillo en un instante se transformaron en déspotas. Fue acaso una sociedad sorprendida por una catástrofe o por el contrario fue una sociedad que no quiso ver la calamidad que se avecinaba.

Entonces, ¿qué no advertimos de las conductas de un ser despiadado?

Si algo hemos aprendido es que los seres vivos no aparecen por generación espontánea. Son concebidos, nacen, se desarrollan y mueren. En este lapso se puede observar su desarrollo y su apetencia. Los humanos -que no somos de Marte- modelamos nuestra mente a través de las experiencias y aprendizajes, desde donde el resultado es nuestra conducta.

Parecería que, como en las series de Ciencia Ficción, esperamos el milagro. Como si fuera más cómodo habitar en la irrealidad de la ficción que propone el déspota porque nuestras apetencias han sido saciadas, culpando de nuestras privaciones a aquellos que se oponen a ese gobernante.

Esa instancia de negacionismo ha permitido el desarrollo de gobiernos despiadados, no solo con sus ciudadanos, sino también con la humanidad.

Una diferencia significativa entre una República y una Dictadura es que esta última posee una interpretación binaria de la vida; todo es blanco o todo es negro. En cambio, las Repúblicas existen desde la pluralidad, donde se promueve la colaboración desde la diversidad.

“Mando, hoy que soy Sueselencia,

Que el que quiera ser pulpero,

Se ha de confesar primero,

Para que tenga concencia.

Porque es cierto, a la evidencia,

Que hoy naides tiene confianza

Ni en medida ni en balanza,

Pues todo venden mermao,

Y cuando no es vino aguao,

Es yerba con mescolanza”[2]

 

En los últimos decenios muchas Repúblicas fueron tomadas por déspotas o ideologías despóticas a través de sus propias instituciones. En especial la del voto. Ofreciendo a la ciudadanía sueños inalcanzables sin importar las capacidades con que contaban, saciando sus ambiciones con esas promesas vacías de realidad.

Entonces, ¿Qué transformar de nuestro presente para vislumbrar un futuro promisorio? La palabra promisorio encierra en sí promesa y futuro promisorio nos da idea de esperanza. Es ese tiempo por venir que alcanzaremos porque alguien nos ha prometido que lo haremos.


Noé recibió de Dios las indicaciones para construir el arca con los materiales que eran posibles para su tiempo, no se le pidió que usara el acero que no existía. Noé interpretó su tiempo y las capacidades con las que contaba; llevó adelante las acciones que permitieron cumplir con su misión. Dios no le prometió el paraíso luego del diluvio, le dijo que volvería a empezar y que ese nuevo futuro dependería de ellos. Noé transformó su presente para alcanzar ese futuro promisorio.

Tomar las decisiones correctas es un proceso similar al que enfrentó Noé, que debió optar entre lo bueno, lo no tan bueno y lo malo. Para ello él contó con una guía, la que respetó. Así mismo nosotros podemos aceptar guiarnos por la moral, el derecho natural. Elegir lo mejor de muchas opciones para nosotros y nuestra sociedad. Esto es lo que nos define como personas y como sociedad.

Transformar nuestro presente no es solo comenzar a mostrar la verdad -comprender las posibilidades con que contamos- es también aprender y enseñar a aceptarla. Un futuro promisorio y posible depende de ello.


Por Pablo A Bevilacqua – nobloyan@gmail.com

Noviembre de 2022


[1] https://www.infobae.com/america/america-latina/2022/11/27/la-burda-venganza-de-daniel-ortega-contra-la-mayor-estrella-deportiva-de-nicaragua/

[2] El Gobierno Gaucho, Estanislao del Campo (1834 – 1880), Antología gaucha, Santa Fe, 1953