lunes, 2 de junio de 2025

El olvido de Belgorov



Belgorov se despertó más temprano de lo habitual, aun el cuarto esta oscuro, desde el ventanal entre las rendijas que deja la cortina se vislumbra el inicio del crepúsculo. Pensó que igualmente podía levantarse, pero sentía sus piernas inmóviles y sus brazos adormecidos, trató de llamar a Angy pero no logró emitir sonido alguno. Solo podía mover sus ojos. Siente como se apaga lentamente su respiración. 

—¿Será un sueño? —Se dijo cuando pudo incorporarse.— ¿Qué sucede? 

Se ve recostado e inmóvil sobre su cama. La angustia que lo había gobernado por tanto tiempo se esfumó. Ve a Angy parada en la puerta y extiende su mano para avisarle. 

—¡Angy! algo extraño me está sucediendo. —La llama, pero Angy no lo escucha. Ella vuelve su mirada hacia la cama.

—¡Nora!, ¡Nora!, ¡Nora…! —Angy grita cada vez más fuerte y con mayor angustia.— ¡Corre!, Belgorov no respira. —Volviendo hacia Belgorov.— No te irás, no me puedes dejar sola aquí. No soportaría seguir aquí sin escuchar tu voz, … ver tus ojos … —Solo mira su cuerpo tendido en la cama, esperando a Nora.

El piso tiembla por el paso de un carro repleto de equipos empujado por dos enfermeros. Nora corre detrás de ellos. 

—Angy, sale y espera afuera, esto no va a ser agradable. —Le dice Nora mientras los enfermeros conectan una infinidad de cables al cuerpo y a las paredes. 

Nora mira hacia arriba como buscando algo en el techo y grita. 

—¡No puedes irte aún! —Sigue con la mirada como si pudiera ver algo y dice— No te podrás escapar tan fácilmente.

Belgorov ve toda la escena como un sueño y Nora llega para irrumpir y frustrar su destino evitando que pueda escapar.

—Siento su mirada como quien teje una telaraña para atraparme, ¿Qué sucede?  —Vuelve a preguntarse Belgorov.

De pronto frente a él se abre un agujero muy luminoso como un túnel y debajo de él siente un frío intolerable y ve abrirse un agujero negro y profundo. Desde la luz emerge como una mano que lo toma y lo jala.

—¡Ahora! —Grita Nora, un enfermero enciende los equipos y esperan en silencio. 

La pieza se llena de sonidos de descargas eléctricas y del ulular de los equipos. Un destello intenso como el de una explosión de un relámpago sin su estruendo llena la pieza. Todos caen al suelo.

—Nooooooo … —Se escucha el grito profundo lleno de frustración de Belgorov incorporándose en su cama.— ¿Por qué Nora? … ¿Qué has hecho?

Los enfermeros se incorporan aturdidos y comienzan a desconectar todo con dificultad, cuando terminan se retiran empujando el carro que llena los pasillos de un horrible coro de chirridos. Belgorov sentado aún en la cama siente que ha vuelto a su prisión y vuelve a sentir la angustia por el olvido de su vida.

—No te irás tan fácilmente. —Le dice Nora y sale del cuarto.— Ya puedes entrar —le dice a Angy y sigue a los enfermeros sin mirar hacia atrás.


Angy corre hacia él, toma su mano y se inclina, siente un frío extraño que emana de su cuerpo que la asusta. Ella se aleja hacia el sillón que está próximo al ventanal y le dice,

—sabes que no podemos dejarte ir hasta que recuerdes. —Aun siente temblar su cuerpo y se cuestiona si Belgorov podrá recobrar la memoria.

Angy corre la cortina y la luz de la mañana llena toda la pieza. Desde el ventanal se ve el mar y su oleaje. El edificio está sobre un acantilado. El ventanal es hermético. A veces Belgorov cree que aquello es una pantalla gigante y lo tienen encerrado en un laberinto en el cual todos están atrapados. 

Angy se acerca nuevamente, lo ayuda a recostarse y lo arropa. Él se siente cansado y se queda dormido. Ella lo mira desde el sillón donde se acurrucó para descansar y le susurra,

—te extraño. Extraño los días que podíamos compartir una vida pero aceptamos este viaje, esta misión sin sentido. No sé por qué no me di cuenta de que tu mente se estaba yendo, tal vez hubiera podido evitar todo esto. —Se queda dormida.

Belgorov se despierta unas horas más tarde. Desde la ventana puede ver el oleaje del mar embravecido e imagina que el viento es más intenso. Trató de recordar cómo era el sonido del viento y el de las olas. Su rostro refleja su frustración por no poder recordar cómo se sentía el viento y las olas en su cuerpo, solo recuerda su sonido.

Ve a Angy que aún está en la pieza durmiendo acurrucada en el sillón de una forma en la que parecía buscar vencer la incomodidad. Su respiración a veces era profunda como si un sueño la tuviera sumergida en una aventura o tratara de escapar de alguna pesadilla. Ella es hermosa para él, siempre la vio hermosa, y le es difícil recordar el tiempo que compartió con ella, solo encuentra en su memoria imágenes dispersas y desordenadas de aquellos días aunque siente que existe algo que los une. Se inquieta por ese sentimiento de angustia al no poder encontrar la forma para salir de ese lugar que imagina como un laberinto donde debe vencer a Nora para que las puertas se abran y pueda alejarse definitivamente. 

—Te veo y sé que debo extrañarte, pero no sé cómo sentir eso. Parecería que algo se rompió dentro de mí y me he alejado. —Belgorov murmura para no despertarla, pero con la intención de que tal vez pudiera oírlo entre sueños.

Angy abre sus ojos y él sostiene por un instante su mirada en sus ojos, un sentimiento de libertad lo invadió y su angustia se disipó como si de alguna forma ellos fueran la salida de aquel lugar. Angy también se hundió en su mirada y comenzó a sentir el vívido calor de un abrazo, como aquellos que había compartido en otros tiempos con él. A caso, ¿su prisión se había abierto? ¿Sería que estaría recuperando sus sentimientos hacia Angy? 

La puerta se abre. Angy se incorpora moviendo su cuerpo como evadiendo los dolores de una mala posición. Belgorov se levanta y va hacia la mesa con cierta dificultad para caminar. Angy lo ayuda. Él siente el calor del cuerpo de Angy y el frío de sus manos que lo abrazan para ayudarlo a llegar a la mesa. De a poco todos esos sentimientos de afectos vuelven a disiparse y desde su interior algo lo impulsa a separarse de Angy. Sentados en la mesa el enfermero deja la comida y se retira. Belgorov lo sigue con la mirada hasta que sale del cuarto.

—¿Estás distinto?

—¿Qué te hace pensar eso? Tal vez me esté cansando del encierro en este laberinto de angustias. Mira a tu alrededor. Mira el mar que repite su oleaje y ni siquiera puedo sentir ni su frescura ni su olor, solo verlo. 

—¿Ya puedes recordar por qué estamos aquí? y ¿por qué no podemos alejarnos de este lugar? Todos estamos de alguna forma atrapados en tu prisión. En algún lugar de tu memoria está, solo debes encontrar el camino para llegar y recordar.

—Me piden que recuerde algo que ni siquiera sé si fue real. 

—Lo fue, aunque no puedas recordarlo. ¿Por qué no me cuentas que sucedió cuando dejaste de respirar?

—Estás linda, aunque no hayas podido dormir bien. 

—Gracias, pero no evadas mi pregunta. 

—No sé qué decirte, todo está tan borroso como el recuerdo de un mal sueño. 

—Necesito saber si aún me recuerdas. 

—Temo que no entiendas, que trates de unir piezas que no son del mismo rompecabezas y finalmente veas algo erróneo. 

—Confía en mí, tal vez juntos podamos encontrar las piezas correctas.

—Recuerdo un último ahogo y sentí como si pudiera ver toda la pieza mientras yo estaba en la cama. Traté de avisarte, pero no me oías. ¿Por qué miraste hacia la cama?

—Sentí como un viento frío que rozaba mi nuca, me di vuelta y te vi inmóvil.

—Fue como si parte de mí hubiera abandonado mi cuerpo. Bien, sabemos que es imposible. Ha sido solo un mal sueño.

—Paso algo más, ¿no? Te conozco, cuando no quieres hablar de algo niegas todo. 

—¿Te vas a comer esos vegetales?

—No, pero los tendrás solo si me dices.

—¿Por qué insistes? 

—Si fue un sueño no tienes nada que perder. Solo me contarás un sueño.

—No sé si solo fue un sueño. No sé si estoy confundiendo los recuerdos. Ya no confío en lo que mi mente recuerda.

—Yo puedo juzgar eso. No sabes lo difícil que es para mí vivir esta enorme distancia que abriste al quitarme de tus recuerdos.

—Ya no se … no sé si fue … si fue culpa mía. No se … no sé como sentir dolor por esto, no recuerdo porque debo sentir amor por ti, pero sé que debo esforzarme a hacerlo. 

—Cuéntame, tal vez estemos encontrando el camino.

—Es posible. Se abrieron dos portales, el primero con una luz intensa y cálida, el segundo oscuro y helado. Sentí algo o alguien que me arrastraba hacia la luz y de repente caí hacia la oscuridad del segundo portal. 

—Toma los vegetales.

—Hay algo más. Algo vino …

La puerta se abre de repente. Entra Nora y un enfermero a retirar la comida.

—¿Qué quieres Nora? —Le dice Angy molesta por frustrar sus esfuerzos para recuperar a Belgorov 

—Si, ¿qué quieres Nora? - Repite Belgorov siguiéndola con la vista. —¿No te basta con invadir mis sueños?

—Hola Belgorov. Veo que aún estás algo irritable. —Mirando a Angy.— ¿Lo ves mejor?

—Aún sigue sin recordar. —Siente que debe ocultarle la charla reciente con Belgorov y sospecha que Nora es parte del motivo de la pérdida de su memoria.

Nora camina alrededor de la mesa explorando a Belgorov con su mirada penetrante. El enfermero se retira dejando la mesa limpia y llevándose las bandejas. Mientras Belgorov sigue con su mirada al enfermero como si solo estuvieran ellos dos.

—Te estás olvidando de mí. ¿Piensas dejarme aquí otra vez? —le dice al enfermero. —No quiero seguir aquí sin encontrar una salida. Tú puedes sacarme, tú tienes lo que ellas buscan.

Nora mira al enfermero que comienza a ponerse nervioso y busca salir de la habitación con mayor prisa. 

—Espera, ¿De qué te está hablando? —Nora le pregunta al enfermero mientras camina hacia él.

—No sé. Desvaría. No tengo idea de qué habla. Yo no tengo las claves.

—¿Qué claves? —Nora ya casi siente su respiración agitada y comienza a dar vueltas lentas a su alrededor e impidiendo que salga de la habitación.

—Las que no recuerda. Las que ustedes necesitan para regresar. —Responde inquieto sintiendo la presión de Nora.

—Sabía que algo no estaba bien. —Dice Angy dirigiéndose a Nora y mirando a Belgorov.— O nos mienten o ha sucedido algo cuando lo trajimos de vuelta.

—Ciertamente. —Dice Nora sin dejar de escudriñar al enfermero.— Porque no te sientas enfrente de Belgorov y averiguamos qué está pasando aquí.

El enfermero duda en moverse, quería irse de allí, pero sabía que Nora no se lo permitiría, ella siempre lo veía todo y lo atraparía, no tenía más salida que la de obedecer y sentarse.

Angy se para y corre la silla esperando que el enfermero se siente. Nora y Angy guardan silencio por un rato observando a ambos.

—¿Recuerdas mi mirada, Belgorov? Yo podía verte cuando tratabas de encontrar una salida. —Nora le recuerda ese instante que veía los ojos de Nora buscándolo.

—Si. Estabas en mi sueño como una ladrona. Cuando sentí que había podido abandonar el laberinto, cuando vi la puerta, sentí tu mirada vigilante a la espera de ese instante para cerrar las puertas y volver a encerrarme aquí, en mi celda. 

—¿Recuerdas que no estabas solo? No podía verlo, pero vi como una sombra que se acercaba hacia ti.

—Alguien quería ayudarme, extendió su mano desde la luz y me sujetó el brazo. 

—y volvió contigo. —Nora responde con una voz imperceptible.

—Nadie vino con él. Todo es un sueño, un mal sueño. —Responde enojado el enfermero mirando a Angy.

Angy no sabe qué decir, prefiere guardar silencio. Observaba toda esa conversación como un juego de desvaríos inducidos por Nora por algún motivo. Belgorov observa a Angy esperando que no mencione nada de su charla. Los tres ven al enfermero como intromisión, alguien que no debía estar allí, un invasor.

Nora y Angy salen del cuarto dejando a los dos solos. Por el ventanal se ve una tormenta que agita el mar con olas cada vez más violentas.  El enfermero se levanta y camina hacia el ventanal, extiende su mano y la apoya contra el vidrio. Siente un frío intenso como si quemara su piel y la retira, la vuelve a extender y la deja apoyada.

—Si intentas salir por la ventana morirás. No hay forma de sobrevivir en ese ambiente helado de metano y helio líquido. —Belgorov le recuerda con ironía algo que todos saben.

—Es mejor que esperar aquí, en este encierro. Aunque tú tienes la compañía de Angy. —El Enfermero le contesta con la misma ironía.

—Diles las claves y todo terminará. 

—¿Para qué? Si ya no existe el lugar donde pretenden regresar. —Vuelve su vista hacia Belgorov mientras retira su mano del vidrio y la mete en su bolsillo para calentarla.

Belgorov se para y la angustia comienza a dominarlo.

—Tu no entiendes lo insoportable de este lugar. Encerrados en este laberinto del que no podemos hallar un final. Pasillos, puertas, cuartos, salones, escaleras y más pasillos. Al principio estábamos ocupados construyendo las instalaciones, dedicando tiempo a investigar. —Se detiene un segundo y toma su cabeza con sus manos.— Ya no recuerdo qué hacemos aquí, solo aprendo olvidar: a no recordar quiénes somos y de dónde venimos.  —Mira hacia la puerta esperando que Angy regrese.—  Empecé a olvidar a Angy y todos los sentimientos que imagino tenía por ella y los que ella dice tenía por mí. 

—Ya estás aquí, no puedes volver y ni tampoco puedes regresar lo que has perdido. 

—A esta altura ya deben intuir que no podré recordar lo que tanto buscan. Prefieren imaginar que encontrarán algo que les permita aferrarse al pasado para no perder la esperanza que los mantiene vivos. Yo ya no sé por qué debo seguir viviendo. Lo he olvidado.

—Me enviaron para protegerlos, que es necesario negarles la salida para que solo les quede la posibilidad de sobrevivir aquí. Al menos así tendrán una oportunidad.

—No sé si aquí existen oportunidades. Ellos pueden lidiar con la verdad y la elección debe ser de ellos no tuya. Aquí se sienten atrapados, inmersos en un laberinto del que no pueden salir. No creo que puedan soportar mucho más.

Belgorov se enfada consigo mismo. La angustia crece. 

—Cargan con los recuerdos del pasado imaginando un presente que ya no existe. Como si vieran en un espejo el recuerdo de lo que ya no soy. —Se deja vencer, un breve silencio y susurrando sigue,— no sé lo que soy.

Belgorov se acerca al enfermero y ambos miran por la ventana, la tormenta ha menguado y puede verse Saturno sobre el horizonte.

—Angy es verdaderamente hermosa, tienes mucha suerte. 

—No sé si llamarlo suerte. Puede ser la mujer más bella pero ya no puedo reconocer la belleza.

—Aunque sea están vivos. Están aquí contigo.

—¿Estás seguro de ello? Porque esto no es estar vivos. Esta luna no es lo que imaginamos. 

—Sabían que Titán sería un desafío y una oportunidad.

—Pero nunca imaginamos lo que encontraríamos. Debes dejarnos salir de aquí. Llévame hacia la luz. Me quisiste llevar, pero no te dejaron.

—Lo sé. Pero aun así no puedo. 

—Está es una maldita pesadilla. 

—Tu memoria cada día tendrá menos de ti. Te irás olvidando, solo recordarás breves imágenes, te será difícil controlar tus emociones y no sabrás por qué. Quienes hoy necesitan de ti ayer no los dejaste tenerte ni ellos te buscaron, perdieron la oportunidad cuando fuiste Belgorov, entonces hoy sabrían qué hacer y cuál es la información que necesitan para dejar este lugar.  Yo me iré y también me olvidarás.

—Malditos rompecabezas. Se mezclan las piezas de unos y otros. —Belgorov vuelve a la silla, espera solo el regreso de Angy y Nora, aún sabe que volverán.

El reflejo de la luz del sol que llega desde Saturno se va disipando en el ocaso, la luz ultravioleta del sol crea un color especial en la atmósfera, una neblina comienza a ocultar el exterior. La puerta cruje al abrirse, entran Nora y Angy, miran ambas a Belgorov esperando una respuesta, que el extraño hubiera conseguido lo que él ha olvidado.

—¿Dónde está el enfermero? —Nora le pregunta a Belgorov buscándolo en toda la pieza.— Es imposible que haya desaparecido. Belgorov, ¿Dónde está el enfermero? —le volvió a preguntar enojada.

—¿Qué enfermero? —Responde Belgorov a Nora. 

—¿Cómo qué enfermero? —Le pregunta Angy a Belgorov.

Un velo de silencio inunda el lugar con miradas que recorren cada rincón como si un cuerpo pudiese volverse invisible. Incrédulas de la desaparición hacen traer los equipos para escanear la pieza. 

Belgorov vuelve a su cama, él piensa que si se vuelve a dormir podrá despertar de ese sueño, afuera la niebla lo cubre todo, mira a Angy antes de cerrar sus ojos, podría ser la última vez que la recordaría.



#Paulus – Pablo A Bevilacqua

Mayo de 2025

sábado, 26 de abril de 2025

La Padeciente


 
Autor
Pablo A Bevilacqua - #Paulus -   Otoño 2025


Personajes
Anselmo Esposo de Amalia
Amalia Esposa de Anselmo
Emilia Hija de Amalia y Anselmo
Rafael Hijo de Amalia y Anselmo
Eduardo Esposo de Emilia
Dr. Sigmund Psiquiatra de Rafael
John Productor de Contenidos
Rosario Productora de Contenidos y compañera de John.
Alfredo Encargado de Mantenimiento



Acto 1

Hace 40 años Anselmo y Amalia, recién casados, realizaban su viaje de Luna de Miel a un pueblo costero. Unos kilómetros antes del pueblo comienzan a divisarse los paisajes esperados.

—¿Te imaginás poder vivir aquí? —Dice Anselmo tratando de buscar un lugar que lo aleje de su vida pasada.

—Estaríamos lejos de todo, de la familia. 

—Cierto —Suelta Anselmo con voz frustrada con el recuerdo de su vida y el pesar de regresar a ella.

—¡Mira! —Amalia señala un camino que lleva a un pequeño bosque y en medio dos torres.

Anselmo frena, retoma y se dirige al camino que lleva a las dos torres. Rodeado de árboles el sendero los conduce a un solar desde donde se ven los acantilados. Detiene el vehículo frente a las dos torres. 

—¿Estás seguro de que podemos ingresar? Es muy raro este lugar —Le dice Amalia sin ganas de tomar desvíos a su destino final. 

—Siempre soñé con encontrar un lugar así —Dice Anselmo como si estuviera solo en la camioneta, mientras Amalia guarda silencio—. ¡Esta es nuestra salvación!

Amalia no entiende las palabras de Anselmo, pero afirma. Ella mira a su alrededor con el sentimiento de que son observados. 

—Estoy cansada de estas aventuras, sigamos al pueblo que nos esperan en el Hotel.

Amalia encontraba ese pueblo insulso, aunque sus visitantes eran parte de su mundo. El Hotel, la playa y las actividades nocturnas cumplían con lo esperado por ella para una luna de miel.  

Anselmo cayó en el embrujo de ese lugar. Un lugar en el mundo donde reinaba La Paz y la felicidad.  

En una de las cenas que compartían con otros huéspedes conocieron al Dr. Sigmund. 

—¿Siempre es tan tranquilo a aquí? —Le pregunta Anselmo a Sigmund. 

—Suele serlo. 

—Discúlpeme. Soy Anselmo Bricks y Amalia, mi esposa. Estamos en nuestra Luna de Miel  —Amalia solo asevera con su cabeza.

—Dr. Sigmund, psiquiatra. Si busca paz, este es el lugar.

—No sé si exactamente estoy buscando paz, pero si un lugar donde podamos formar una familia lejos de la locura. He visto un solar con dos torres antes de llegar aquí.

—Es de mi familia. Estábamos construyendo un hospital, pero finalmente decidimos hacerlo en el pueblo. Parece que aquí hay más locos —Termina el Dr. Sigmund con un humor algo rancio.

La charla siguió esa noche y otras tantas más. Al año siguiente Anselmo Bricks construyó su casa sobre el lote de 10 hectáreas con acceso a los acantilados. Edifico la casa entre las dos torres, algo que la estética y el buen gusto no suele permitirse.


Acto 2

Pasaron los años, los pequeños niños crecieron. Amalia, Eduardo y Emilia están en el living de la casa iluminado por las ventanas que dan al frente y a los jardines del fondo.

—Te dije que debías guardar las armas de Anselmo bajo llave. Pero, como siempre te ocupas de las cosas menos importantes —Amalia, esposa del difunto Anselmo, enojada le reclama a Emilia, su hija—. Esto no hubiera pasado si en lugar de estar con tus libros de medicina y esos muertos de hambre del pueblo estarías atenta a tu hermano. Hasta el borracho de tu marido es capaz de distinguir lo importante. 

Amalia jamás pierde su compostura ni se exalta. Posee un cuidadoso control de las emociones. Todo lo mantiene bajo su control salvo a su hijo Rafael.

—Cállate por favor. No hables más. Hiciste lo mismo con papá hasta que no dio más y aceptó que un infarto fuera la mejor forma de suicidarse —Emilia alargaba sus palabras como tartamudeando con un sonido afónico.

—El Dr. Sigmund llamó para comentar que los dos intrusos están bien y que se alojaron en el hotel. No entiendo para qué gastas tu tiempo en ese tipo de gente.

—Soy médica mamá, mi obligación es sanar, no matar.

Emilia comienza a caminar hacia la puerta para irse mientras seguía increpando a Amalia

—Si no hubieras echado a Alfredo la cerradura del armario de armas serviría. En esta casa nada funciona. Nunca aceptaste que Rafael está alienado, es un idiota.

—No sigas Emilia, no puedes hablar así de tu hermano. Siempre lo excluyeron, tu padre y vos nunca le dieron una oportunidad.

—¿Qué oportunidad? Está loco o lo ha vuelto loco el Dr. Sigmund. 

—Una madre entrega un hijo a la guerra y retiene a otro para que la cuide.

Emilia comienza a correr y sale de la casa. Saca su Jeep de la cochera y se va hacia el pueblo.

Amalia se deja caer sobre su sillón de un cuerpo. 

—Ese sillón, podría decir, que ha copiado la forma de tu cuerpo. Con un poco de yeso podría hacer una estatua tuya.

—Cállate Eduardo. Dedícate a beber que es lo único que haces bien.

Eduardo, esposo de Emilia, va hacia la vitrina toma un vaso y la botella de Whisky. Se pasa un rato tratando de abrirla.

—Ni para eso sirves. No puedes abrir una botella. ¿Acaso sabrías qué hacer si estuvieras sobrio al menos una hora al día?

Eduardo logra abrir la botella y comienza a beber. Toma hasta vaciarla.

—La he podido abrir a pesar de ti. Bebo para no soportarte. Te dejo aquí medio vaso con whisky a ver si eres capaz de ahogar tu maldita amargura, tal vez el whisky te saque una sonrisa. Ja, Ja, Ja

Eduardo se va tambaleando hacia el parque trasero de la casa. Amalia desde el sillón murmura para sí,

—Podrías cruzar los jardines y aprovechar a saltar del acantilado. Tendríamos paz. 


Acto 3

Era temprano, el sol ya había salido hace 2 horas. Rosario y John viajan en su camioneta buscando una historia que pudiera salvar su programa del Canal de Streaming. Habían oído de un pueblo donde podrían conseguir varias historias muy singulares. 

—¡Mira esa casa! —Le dice Rosario a John señalando con su brazo. John apenas pudo verla, pero fue lo suficiente para frenar y dar la vuelta.

 Desde la ruta sale el camino que lleva a la casa. Posee tres plantas con dos torres en esquinas opuestas. El camino rodeado de árboles y plantas no autóctonas que con la luz del sol dan la sensación de haber sido dispuestas como un código de barras.

—Rosario, salvamos el canal, ¡encontramos la historia! —John estaba exultante, lleno de emociones que se reflejaban en sus ojos celestes mientras seguía avanzando con la camioneta hacia la casa.

Llegaron a una explanada frente a la casa y el camino seguía hacia atrás de la casa. Un pórtico que destacaba una única puerta como si fuera un castillo. En el primer piso había ventanales muy grandes como vitrales de una iglesia y el segundo piso sus ventanas eran pequeñas ubicadas en forma caprichosa. El frente y todo el entorno daban una sensación lúgubre. 

—¿Estás seguro de que deberíamos estar aquí?, todo es tan raro —Le dice Rosario apretando sus manos contra sus rodillas. Giraba su cabeza de izquierda a derecha buscando algo que la pueda lastimar. Tenía miedo.

—Es raro este lugar pero si no conseguimos algo realmente especial deberemos cerrar el canal —John estaba preocupado, pero temía mucho más perder su canal por el que había dado su vida y sus ahorros. 

Detuvieron la camioneta cerca de la entrada. Parecía que no hubiera nadie en el lugar. Solo la ventana superior de la torre del frente estaba abierta y unas cortinas desgarradas flameaban como una bandera.

John baja el bolso del equipo de filmación y prepara la cámara digital, saca también el drone pero lo vuelve a guardar. 

—Daré una vuelta alrededor de la casa. Tú fíjate si hay alguien en la casa. 

—¡No, John! mejor vayamos primero al pueblo y preguntemos. Este lugar es muy extraño. 

John ya se había puesto a caminar para rodear la casa con la cámara encendida. Pronto se perdió tras la casa. 

Un golpe sobresalta a Rosario y ve que la ventana de la planta baja más alejada de ella se abre y se cierra.

—¿John?, ¡John vuelve! —Su voz temblaba y no podía mover sus piernas. Comenzó a gritar—

John … John … John

Se escucha un disparo proveniente de detrás de la casa.

—No … ¿John? … por favor, no … no …no —Rosario totalmente paralizada, giraba sobre sí sin saber qué hacer. Su corazón parecía explotar y su garganta se cerraba hasta ahogarla.

—Eres un hijo de Puta. Me has disparado imbécil —Apareció John a los gritos y caminado dando tropiezos con su cámara colgando de una de sus manos y la otra cubriendo su cabeza.

Detrás de John aparece un sujeto con un sombrero de vaquero, camisa con flores, bermudas beige, medias y zapatos de traje sosteniendo un rifle. Apoyaba la culata sobre su hombro y no dejaba de apuntar a John.

—No, por favor, no … no lo mates —Gritaba Rosario cayendo de rodillas llena de lágrimas.

Por el brazo derecho de John cae un hilo de sangre hasta su mano.

—Lo siento ¿Quiénes son ustedes? —Dice el sujeto sin perder su compostura seria y como si la situación fuera algo habitual. Bajó el arma y se detuvo.

Rosario sollozaba tirada en el suelo. Cuando pudo tomar una bocanada de aire corrió hacia John. Comenzó a recorrer el cuerpo de John con sus manos buscando heridas desde donde brotara sangre. Ambos cayeron al suelo sobre sus rodillas abrazados.

Sale por la puerta una mujer mayor, al menos así parecía por su cabello de color tiza y su ropa oscura y antigua, sostenida por un bastón que le permitía avanzar con dificultad. 

—¿Qué has hecho Rafael? Te he dicho mil veces que no uses el arma de Anselmo. Dame el arma y ve a buscar a Emilia. Que traiga el botiquín. 

Esperó sin moverse en el pórtico. Emilia llega por el camino de atrás de la casa con un maletín en la mano y secando el sudor de su frente con la otra.

—¡Amalia! Vuelve a la casa que yo me encargo. Lleva a su cuarto a Rafael, está asustado. Ya llamé al Dr. Sigmund, vendrá cuando se desocupe en la clínica.


Acto 4

Emilia se detuvo delante de la puerta pesada de ingresó a la casa. El pórtico solo se iluminaba con la luz de la luna llena que pegaba en su espalda. No había luces que se pudieran ver por las ventanas, ni ninguna alrededor de la casa. Giró el picaporte dificultosamente falto de mantenimiento y abrió la puerta con esfuerzo.

Estiró su mano derecha buscando el interruptor de la luz. Presionó y no se enciendó ninguna luz.

—Maldición, nada funciona —Murmuró entre dientes. 

Hacia dentro del living apenas se podía ver la silueta de algunos muebles con el reflejo de la luna. Se escuchó un golpe desde el interior de la casa.

—¿Amalia?, ¿sos vos? —Nadie respondió y volvió a sentirse un segundo golpe. Emilia cerró la puerta y se fue.


Acto 5

Amalia yace en su sillón preferido del living. Toda la casa está oscura y los cortinados recogidos de las ventanas permiten una tenue iluminación por la luz de la luna llena.

Una botella de whisky vacía y un vaso medio lleno sobre la mesita al costado del sillón, que dejó Eduardo esa tarde antes de salir hacia los jardines de atrás de la casa.

Amalia apenas recuerda haber oído los pasos tambaleantes de Eduardo y el golpe de la puerta al salir. Sin ganas de despertar, agotada por la discusión de la mañana con Emilia siguió sumergida en un sueño profundo.

Un chirrido la forzó a abrir sus ojos. Vio una silueta en la puerta iluminada por una luz opaca que surgía detrás de ella. Creyó escuchar su nombre y al moverse para acomodarse tiró accidentalmente su bastón. Convencida que seguía soñando volvió a cerrar sus ojos. 


Acto 6

El hotel del pueblo no tiene muchas pretensiones, aunque en un pasado distante lo supo tener. Era un lugar de veraneo muy visitado por la clase alta. Pero hoy, ofrece una pieza limpia y una cama cómoda.

John y Rosario están tirados sobre la cama de la pieza del hotel. Las miradas perdidas viendo el cielo raso en un silencio que duele. Rosario aún sigue temblando. 

—¡Ganamos la grande!

—¿Qué grande John? ¿Qué ganamos? Casi te matan —Rosario con una voz angustiada y sin poder comprender la frialdad de John.

—Rosario, no pasó nada. Solo un rasguño en el brazo. El idiota tenía una puntería de porquería. 

—Se llama Rafael el idiota. Tiene problemas y nosotros lo provocamos. Te dije que primero debíamos venir al pueblo. Nunca escuchas.

—A vos no te importa como a mí esta profesión. Para mí es todo, no hay nada más importante.

—Se nota y lo estás dejando muy en claro. Para mí hay otras cosas más importantes, pero parecería que no te das cuenta o no queres darte cuenta.

—¿De qué estás hablando? Una salida con un problemita y ya te volves loca.

—Si, me vuelvo loca, tal vez deba buscar un camino que me ayude a estar en paz.

Rosario se levantó, tomó su bolso y dejó la pieza. Dejó una nota en la recepción: “suerte con tu documental, no me busques”.


Acto 7

En un estudio de Streaming las luces enfocan a John.

—¿Cómo te propusiste hacer este documental?, John

—La verdad es que se lo debo a Rosario, quien fue mi compañera.

—¿No está más con vos? 

—No, ella decidió buscar algo que le diera mayor paz. Ahora está en un proyecto para ayudar a chicos con problemas psiquiátricos a través del streaming. 

—¡Qué interesante!, pero vamos a hablar de este documental que nos fascinó.

—Buscábamos una historia nueva en los pueblos del interior. Allí suceden cosas que merecen ser contadas. 

—¿Fue todo real o le agregaste algo de esa creatividad que te destaca?

—Sabes que siempre hay algo de ficción para que pueda ser entendido un documental. Puse de mí una cuota creativa que iluminó este maravilloso material. 

—imaginar un camino de plantas como un código de barras y encontrar un mensaje. Es genial. ¿Es real?

—Si, porque cuando recorrí el camino lo imaginé así. 

—¿Vas a volver a buscar nuevas historias en ese pueblo?

—No creo. Cuando ponemos una historia en el canal levantas cierta intranquilidad en el lugar de la historia. Se remueven cosas que no son muy cómodas. Es bueno saber dejarlos en paz. 


Acto 8

Rafael está en su cuarto y llega el Dr. Sigmund.

—Dr. Sigmund no lo sentí entrar. 

—Emilia me pidió que viniera a charlar un rato contigo. ¿Te sientes tranquilo?

—No mucho. Hoy unos intrusos invadieron mi casa. Me asusté.

—Si, eso me han contado. ¿Ahora cómo te sientes?

—Mejor, ya se fueron. Pero tengo miedo de que vuelvan. Eduardo me dijo que la policía me iba a llevar.

—No, no te van a llevar. Ya hablé con ellos. Puedes estar tranquilo.

—¿El señor de la cámara dejó de sangrar? Emilia lo iba a curar.

—Si, los dos están bien. Están en el hotel del pueblo y no regresarán. Emilia es una buena doctora.

—Es buena doctora. 

—¿Lo has visto a Eduardo?, siempre lo suelo encontrar en el living o en el jardín.

—Si lo vi. 

—¿Dónde?

—Ya no está. Lo ayude como a papá. 

—¿A qué te refieres? ¿Puedo encender mi pipa?

—Si. La ventana está abierta.

—¿Dónde viste a Eduardo?

—Lo vi en el acantilado. Hice lo que quería mamá para que pudiéramos estar en paz. 

—y ¿ahora estás en paz?

—No sé, puede ser. ¿Van a volver los extraños?

—No.

—Ah, no quiero extraños. Me dan miedo.

—Dijiste que ayudaste a Eduardo como a Anselmo. ¿Cómo ayudaste a tu papá?

—Hice lo que quería mamá para que atuviéramos en paz. Le preparé el remedio del corazón. Ahora está en paz y nosotros también.

—Y Amalia, también está en paz.

—No se. Amalia nunca está en paz. Ni cuando está dormida en su sillón.

—Hoy no la vi en su sillón.

—Hice una estatua. Como quería Eduardo. Es lo mejor, porque puede ver siempre el jardín. 

—Y ¿Emilia?, estará en la clínica.

—Siempre está en la Clínica.

—¿También está en paz?

—No. Emilia me tiene que cuidar. ¿Van a volver los extraños?


FIN


miércoles, 12 de junio de 2024

Se requieren nuevos negocios: ¿Hacia dónde vamos?

 Primera Parte: Los Efectos

Pablo Bevilacqua Mayan
Junio 2024

Comprender hacia dónde vamos nos ayuda en la eficiencia de nuestras inversiones, inclinándonos hacia emprendimientos que sean más eficaces para la sociedad y nuestros patrimonios. Los invito a compartir algunas de mis observaciones, que aquí serán muy breves, para ayudarnos a proyectar hacia el futuro.

Empecemos observando las tendencias de los indicadores demográficos de fertilidad y sus proyecciones hacia el futuro. Estos nos ayudarán a entender su indispensabilidad para evaluar el impacto en los sistemas sociales, económicos y geopolíticos.

Hace unos días desperté con la publicación de la Revista Lancet[1] que presentaba el estudio de la Universidad de Washington sobre la Tasa de la Natalidad Mundial. La noticia, según cual sea la posición de cada uno, puede ser halagüeña o devastadora.

El mundo[2], salvo los países del centro de África e India, ya no repone su población.

Esta observación se ve reflejada en la tasa negativa de natalidad. Este cambio afecta a todo el planeta y no responde a cuestiones de circunstancias sociales actuales que puedan revertirse en el mediano plazo.

Al 2024 hemos alcanzado los 8000 millones de habitantes, viviendo el 60% en Asia Oriental. El efecto inmediato de la caída de la Tasa de Natalidad ha sido la desaceleración del crecimiento poblacional. A partir de 2024 nos llevará 14 años expandir la población mundial en 1000 millones, desde 2038 se requerirán 18 años y desde 2056 32 años.

Tres temas propongo a abordar: el primero cuál debe ser la relación entre población mundial y recursos & logística[3]; el segundo el estudio de las causas que nos han llevado a esta caída de la natalidad; y la tercera a sus efectos, que ya los estamos notando.

En este articulo abordaremos algunos de los efectos de esta variación poblacional, que podemos conjeturar a partir de las proyecciones. El abordaje de estos estudios debe realizarse desde el análisis de sistemas complejos porque confluyen muchas causas vinculadas entre sí. Este artículo es a modo de introducción para invitarlos a reflexionar y comprometerlos a indagar mucho más.

La primera señal se evidenció en las sociedades más desarrolladas y hoy nos alcanza a las más empobrecidas: hay pocos niños. La demora en la constitución de parejas estables (con no más de 2 hijos) influye negativamente reemplazo poblacional.

Las estimaciones nos muestran que a partir del 2050 la población entre 0 y 40 años no variará, achicando la base de la pirámide en forma significativa.

Como resultado de ello comenzamos a observar una merma significativa de partos, resultando en problemas de sostenibilidad de las salas de maternidad hospitalarias. Esto implica desarmar equipos profesionales de médicos y técnicos que asisten en el embarazo, parto y posparto. Resultando que las maternidades se concentren en grandes ciudades.

Como ejemplo, en Argentina[4] [5], en la zona llamada AMBA (Buenos Aires), informes de consejos escolares dan cuenta que la reducción de la natalidad ya comienza a afectar a los Jardines de Infantes. Algunos han cerrado por no alcanzar la matriculación mínima necesaria. Podemos estimar que, dentro de los próximos años, comenzará a afectar a las escuelas primarias y en 7 años a la instrucción secundaria. Proyectando que dentro de 10 años tanto las Universidades como la demanda laboral se verán afectadas.

Las empresas deberán competir en busca de talentos con oferta laborales cada vez más competitivas y teniendo mayores dificultades para cubrir puestos con personas jóvenes.

En el otro extremo etario, los Sistemas Jubilatorios Estatales de Reparto no podrán responder a las expectativas de quienes deban retirarse, la base de aportantes necesarios no se alcanzará, siendo muy probable que deba demorarse la edad de retiro a los 70 o 75 años.

Cuando nuestros hijos alcancen nuestra edad, podemos especular que muchas parejas que se encuentren en la franja etaria de 70 a 90 años se encontrarán en situación de soledad, a raíz de la ausencia de hijos o nietos. Recordemos el importante rol de los hijos en la contención económica, afectiva y de cuidados que se mantiene en nuestra generación.

Desde el punto de vista empresario nos estamos enfrentando a cambios que nos obligan a repensar qué productos debemos ofertar. Este cambio es cultural, haciendo suponer que no se revertirá con facilidad en el mediano plazo. Está cambiando la conformación de la población.

Pensemos en que nuestro foco productivo migrará hacia las necesidades de personas de 30 a 50 años, ya por debajo de estas edades habrá un menor consumo. Yendo a la etapa de retiro, se requerirán de personas preparadas para brindar atención especializada, tanto de compañía como médica, y programas para reducir el impacto de la soledad.

Les propongo imaginar todas las áreas que se verán afectadas. Nadie quedará exceptuado. Pero, la peor parte la llevarán las organizaciones políticas y de representación social que enfrentarán insatisfacciones de la población a causa de los cambios que se deberán implementar para sostener las economías, además de otras cuestiones que no trataremos aquí.

La humanidad enfrenta un cambio de época y sistemas, como ha sucedido en otros tiempos. Nuestra capacidad humana del entendimiento, la reflexión espiritual, la adaptación y el desarrollo permitirán que resolvamos muchos de los problemas que se presenten. La tecnología tendrá un rol central complementando los espacios productivos y de servicios, tales como la automatización de las plantas industriales, de la producción agraria y de los sistemas de logística, pero aquellas que tienen que ver con la persona misma, necesitarán del aporte y esfuerzo de nuestro lado más humano.

Por ello, se requerirá, hoy más que nunca, de una nueva comprensión de los negocios para nuestra humanidad que enfrenta novedosos desafíos.

¿Hacia dónde queremos ir?

 



[1] The Lancet: El drástico declive en las tasas de fertilidad globales transformará los patrones de población mundiales para el año 2100:

• Hasta el año 2050, más de tres cuartas partes de los países (155 de 204) no tendrá tasas de fertilidad lo suficientemente altas como para mantener su población con el tiempo; esto aumentará a un 97% de los países (198 de 204) para el 2100. 

• También se prevén pronunciados cambios en los patrones de nacimientos vivos, con la proporción de nacidos vivos del mundo alcanzando casi el doble en las regiones de rentas bajas desde el 18% de 2021 hasta el 35% en 2100; el África subsahariana representará uno de cada dos niños nacidos en el planeta para el 2100.

• En los entornos de rentas bajas con tasas de fertilidad más altas, un mejor acceso a los anticonceptivos y la educación femenina ayudará a reducir las tasas de natalidad, mientras que en los lugares de baja fertilidad y rentas altas serán cruciales las políticas que apoyen a los padres y la inmigración abierta para mantener la población y el crecimiento económico.

• Los autores advierten que los gobiernos nacionales deben hacer planes para enfrentar las amenazas a las economías, la seguridad alimentaria, la salud, el medioambiente y la seguridad geopolítica que estos cambios demográficos supondrán y que transformarán la manera en que vivimos.

[3] “An Essay on the Principle of Population”, Tomas Robert Malthus

[5] https://www.argentina.gob.ar/salud/deis/reporte-interactivo, En 2022 se declaran 495.295 nacidos vivos y un total de fallecidos de 397.115. La Tasa de reemplazo poblacional es de 2.1 nacidos por mujer, considerando que todas las mujeres tuvieran hijos en su edad fértil. Sobre una población estimada en 47 millones.

 

lunes, 3 de junio de 2024

La Empresa: la Alegría de emprender juntos

 Pablo A. Bevilacqua

Junio 2024 

 

El cambio en el planeta durante los últimos 30 años[1] ha sido tan significativo que hoy nos encontramos tratando de comprender sus consecuencias. Los jóvenes de hoy, a diferencia de los de ayer, se centran en preferencias y propósitos propios renunciando a los propuestos por sus padres, pretendiendo construir relaciones con otro estilo y forma a las planteadas por sus culturas. Estamos ante un cambio cultural que atraviesa el planeta.

 

En la conferencia organizada por LIDE Argentina “El Futuro del Futuro del Talento”, realizada en Buenos Aires el 30 de mayo del 2024, se compartieron experiencias de las empresas de cómo buscan acercar a las personas para alcanzar sus preferencias de elección a trabajar con ellos y no con otros. El escenario local y global descripto por las exposiciones de Carlos Torrendell[2] y Roberto Martinez Fernández[3] nos muestra que debemos repensar cómo adaptar las organizaciones.

 

“Jaimito: ¿Quieres escuchar un chiste al revés?
David: OK. Dale.
Jaimito: Bien. Empezá a reír...

Parece un chiste tonto, pero veremos más adelante la lección valiosa que contiene.

Uno de los objetivos más buscados y a la vez elusivos es la alegría. Todos la quieren tener, pero no todos saben encontrarla con facilidad.

¿Por qué cuesta tanto encontrarla?

Quizás porque se está buscando en el lugar equivocado...” [4]

 

El Rabino Eliezer Shemtov nos invita a hurgar más allá de lo evidente, de lo puramente racional, y considerar replantearnos en dónde estamos buscando las soluciones

 

No hay duda de que una organización requiere de eficiencia y eficacia en sus propuestas, acciones, propósitos y logros. Así, lo recordaban Leandro Lanfranco[5] (Toyota) y Gabriela Tenreiro[6] (Finning CAT), en la conferencia de LIDE Argentina, a partir de los programas de promoción y sostenibilidad del empleo que llevan adelante con significativos resultados positivos.

 

La Eficacia y Eficiencia son “medios para” alcanzar el propósito que nos nuclea en cada organización. Frecuentemente solemos presentar estos medios como metas a alcanzar, alejándolas de un formato dinámico en el tiempo y el espacio para transformarlas en algo no adaptable, estático; y entonces comenzamos a crear índices para saber dónde nos encontramos.





En definitiva, no dejan de ser características de la coordinación efectiva de acciones individuales y colectivas que las personas realizamos para llevar adelante nuestros emprendimientos y hacer reales los propósitos de la organización.

 

La complejidad de este cambio se evidencia en la encuesta que realizó en US Bank[7] a 2000 funcionarios financieros de empresas americanas, para indagar sobre distintos aspectos, en especial: dónde están, qué esperan y qué les falta.

 

50%

Luchando por la necesidad de reducir costos con la necesidad de invertir en crecimiento

51%

Están priorizando la inversión en IA para impulsar la gestión de riesgos y el crecimiento empresarial

43%

Planean usar Sistemas de Planificación de Recursos Empresariales (ERP Systems) para mover el dinero

34%

Está explorando tecnologías emergentes

 

Considero que las siguientes respuestas resultan ser las más significativas para ahondar en el tema:

 

45%

Dice que está luchando por equilibrar las necesidades de corto y largo plazo de la empresa

41%

Afirma que la escasez de talento es el riesgo número uno al enfrentar su negocio

 

Esta misma preocupación de los funcionarios Financieros Americanos se evidenció en la conferencia de LIDE en Buenos Aires. Es un problema global que afecta a todos los sectores.

 

Pero, si el “Talento” es lo que buscamos, debemos buscar a las personas que lo poseen para lo cual es necesario considerar a la persona en su integridad de ser. Gabriel Aramouni[8] reiteradamente nos recuerda, tal como lo planteo en la Conferencia de LIDE, no dejar de lado “la dimensión espiritual de la persona”, reconociendo a la persona como un ser que no solo es físico.

 

La visión desde lo transcendente también es abordada por el filósofo Horacio Bolaños, que desde su vasta experiencia en la adaptación generacional de las organizaciones, propone que éstas pueden, a partir de plantearse los objetivos y propósitos, seleccionar e implementar las acciones más efectivas en la adaptación y el desarrollo de la organización: “Casi sin saberlo, el científico y profesor del MIT [Thomas Kuhn] inaugura la posibilidad de imaginar el futuro como una construcción más que como una consecuencia predeterminada o condicionada. De este modo, la pregunta sobre el devenir de nuestra actividad no es dónde va a estar en cinco o diez años, sino dónde queremos que esté. De allí que el posicionamiento organizacional futuro pasa a ser una decisión tan conservadora o audaz como sean las mentes que la piensen”[9]

 

Entonces, ¿Dónde estamos buscando las soluciones?

 

Todos los programas de mejora del ambiente organizacional buscan que las personas puedan ser felices en su lugar de trabajo. Pero ¿es la felicidad lo que nos debe preocupar y ocupar?, entonces ¿Por qué el Rabino Eliezer Shemtov nos habla de alegría?

 

Alegría y Felicidad no son sinónimos. Con felicidad nos referimos a un estado de grata satisfacción espiritual y física[10]: podemos decir “la meta”; y con alegría al sentimiento grato y vivo que suele manifestarse con signos exteriores[11]: podemos decir “el vínculo”[12].

 

A lo largo de la historia filósofos como Aristóteles[13], Baruch Spinoza[14], Friedrich Nietzsche[15], Jürgen Habermas[16], aún considerando sus entornos tan disímiles, encontraron en la “alegría”, afectación del alma, su necesaria presencia para las relaciones y el desarrollo humano. Jürgen Habermas como filósofo social nos dice que la alegría es esencial para la interacción social y la construcción de identidades colectivas y Barcuh Spinoza hace referencia a la alegría como consecuencia de la libertad.

 

El talento se desarrollará en un clima de libertad, alegría y creatividad. Enrique Shaw[17], ya en la década de los 50s, puso la mirada en reconocer a la persona humana como un ser físico y espiritual, un vínculo virtuoso, que le permitió dinamizar las relaciones y el ambiente laboral, que resultaron en el crecimiento de la empresa y le facilitaron sortear tiempos de turbulencia. Esto no lo hizo solamente contratando a los “talentos” adecuados sino también buscando dinamizar un modelo que foment la dignidad humana[18], impulsando el diálogo fraterno en la organización para cumplir con el propósito[19] empresario.

 

Su experiencia de vida lo ayudó a compartir su visión con sus pares para fomentar empresas que reconozcan que todos habitamos en la misma “casa común”[20], y que desde ese lugar que nos toca vivir cumplamos con nuestra responsabilidad en el desarrollo, por ello propone “Obrar con amor, procurando ser agradable, actuando con mansedumbre, calma, dulzura, cordialidad, alegría, procurando reflejar el amor que Dios tiene a todos los hombres. Que todos asocien nuestro nombre con un buen recuerdo.”[21]. Esa visión espiritual de las personas, en lo íntimo y lo social, dejó las bases para que hoy nos propongamos un modelo renovado donde la persona, no importando su estado y situación[22], sea el centro de los proyectos empresarios, no en el sentido único de satisfacer necesidades, sino en permitir que puedan encontrar en la empresa, donde trascurre gran parte de sus vidas, un medio para que puedan desarrollar una vida plena.

 

No hay empresa sin miembros que acepten viajar juntos. Los startups montan sus modelos de negocios proponiendo dinamizar la interacción entre sus miembros y hacer el ambiente ameno en busca de captar un sentido de pertenencia y comodidad, todo para potenciar la creatividad y el talento. Allí, la alegría es el disparador de la de la contención individual y colectiva.

 

Los humanos no somos eficientes y eficaces en todo momento, dependemos de nuestros estados de ánimo, y ellos no son gobernables por la empresa, sólo por la misma persona. Por ello, es importante estimular a los miembros de la organización a conectarse con sus familias y comunidades. La alegría se transmite, es el estado del ánimo[23], corporal y espiritual, que no se guarda, se comparte. La importancia de la calidad de los vínculos que se construyen ayuda a expandir el desenvolvimiento de los miembros de la organización, a confiar en su capacidad creativa impulsada por la confianza en el entorno. La alegría nutre los vínculos permitiendo que se acreciente y facilite la integración de una Red Neuronal de Talento, tan buscada y preciada hoy.

 

No es casual que dos personas con profunda vida espiritual como el Rabino Eliezer Shemtov y el Empresario Enrique Shaw nos inviten a preguntarnos: ¿Dónde estamos buscando las soluciones?

Sonrisa: ¡Hace tanta falta en el mundo de hoy! [24]

 

 



[1] https://www.worldvaluessurvey.org/WVSContents.jsp?CMSID=Findings (Dr. Roland Inglehard, University of Michigan)

[2] Secretario de Educación de la Nación, República Argentina

[3] Director iniciativa EFR, España

[4] Rabino Eliezer Shemtov, https://www.jabad.org.uy/templates/articlecco_cdo/aid/1440016/jewish/La-Alegra.htm

[5] HR & Legal Director, Toyota Argentina.

[6] HR Country Manager Arg. & Uy, Finning CAT

[7] Informe de perspectivas del director financiero | Noticias Financieras Corporativas | Banco de EE. UU. (usbank.com) - https://www.usbank.com/corporate-and-commercial-banking/cfo-insights.html

[8] Presidente de LIDE Talento, Argentina.

[9] “El valor de los valores”, Horacio Bolaños, 2021. Capitulo Reflexión sobre la transcendencia Organizacional, pág. 146 – 147.

[10] Definiciones del diccionario de la Real Academia Española.

[11] Definiciones del diccionario de la Real Academia Española.

[12] “Comportamiento, propósito y teleología”, Arturo Rosenblueth , Norbert Wiener y Julian Bigelow en :Filosofía de la Ciencia, 10 (1943)

[13] Aristóteles, 384 – 322 AC. En su ética, resalta la importancia de la amistad como una fuente de alegría y bienestar, y cómo las relaciones humanas son fundamentales para alcanzar la felicidad

[14] Rauch Spinoza, 1632 – 1677. Considera que la alegría es una emoción positiva que surge del encuentro con lo que percibimos como bueno y beneficioso para nuestra existencia.

[15] Friedrich Nietzsche, 1844 – 1900. Destaca la importancia de la alegría como una fuerza vital que impulsa el desarrollo humano y la creatividad.

[16] Jürgen Habermas, 1929 -. Propone que la alegría es esencial para la interacción social y la construcción de identidades colectivas.

[17] Enrique Shaw, 1921 – 1962. Empresario argentino y destacado e impulsor de entidades para el desarrollo social y empresarial. Actualmente, Siervo de Dios, estando activa la causa para la postulación de reconocimiento de Santidad.

[18] Documento Dignitas Infinitas – Papa Francisco. https://www.vatican.va/roman_curia/congregations/cfaith/documents/rc_ddf_doc_20240402_dignitas-infinita_sp.html

[19] “Comportamiento, propósito y teleología”, Arturo Rosenblueth , Norbert Wiener y Julian Bigelow

[20] “Carta Encíclica Laudato si”, Papa Francisco, 24 de mayo de 2015.

[21] “Cuadernos de Notas”, Enrique Shaw

[22] “Declaración Dignitas infinita sobre la dignidad humana”, Documento Doctrina, Papa Francisco, 2024. https://www.vatican.va/roman_curia/congregations/cfaith/documents/rc_ddf_doc_20240402_dignitas-infinita_sp.html

[23] “Los estados emocionales tiñen la manera en cómo percibimos las cosas que nos pasan, determinan cómo las gestionamos, cómo nos comportamos en general ante el entorno, y cómo nos vemos personalmente ante el mismo. La mayoría de las veces, determinan nuestra actitud”

[24] Apuntes de Enrique Shaw (1960)