lunes, 10 de julio de 2023

El bodegón de Marcelino, un lugar de sucesos inesperados

Los sucesos extraños suelen acaecer en una noche fría de invierno. Venía manejando mi auto en un barrio de Buenos Aires. Esa noche estaba cansado y necesitaba alejarme de esa batalla virtual en la que me habían involucrado. Me enfrentaba a la duda de detenerme o seguir.

Más adelante, en una esquina, divisé una luz, la de un bodegón en frente a una plaza. Los bodegones son esos lugares que me trasladan a esa estética, aromas y sabores de mis recuerdos de la infancia, como cuando nos reuníamos en familia en la cocina de casa. Hoy manos hábiles elaboran esos aromas y sabores que activan los recuerdos emotivos que me predisponen a revivir sentimientos. Allí recibo los mismos platos que firmaban mis abuelas.

Estacioné y caminé hacia la luz. No se oían conversaciones, sólo resaltaban las manchas de luz que pintaban las luminarias sobre la calle, tiñendo el paisaje de un aire estremecedor. Aceleré el paso hasta alcanzar la puerta.

A través de las ventanas del bodegón se veían seres algo difusos, a veces se los observaba inmóviles como si el tiempo se congelara y otras veces en movimiento. La sensación era rara.

Traté de abrir la puerta sin lograrlo. Volví a intentar para fracasar nuevamente. Se escuchaban movimientos en el interior. Busqué algo que indicara cómo abrir esa puerta. Un timbre, un cartel de golpee aquí, un teclado, un escáner biométrico, pero no había nada.

La espera no era placentera. Una brisa helada golpeó mi espalda y todo a mi alrededor se volvió difuso, salvo la puerta. Algo estaba sucediendo. Una fuerza desconocida me transformaba en energía y sentía como mis moléculas viajaban hacia dentro del bodegón para volver a unirse reconstruyéndome.

  —El plato de hoy es mondongo, —dijo un ser de azul parado frente a mi recibiéndome—.

  —No, hoy no. —mi mente aún confusa, se iba recuperando lentamente—, hoy prefiero milanesa con papas fritas y una cerveza.

Caminé hacia la mesa que se encontraba pegada a la ventana y a la altura del mostrador, preparada para cuatro comensales. Dejé sobre la mesa un libro, un cuaderno, un lápiz y mis lentes. Me quité la campera y la apoyé en la silla contigua.

Mientras esperaba la comida abrí el libro que llevaba de Lope de Vega, aquel escritor español del 1500. Desde la ventana podía observar el exterior difuso con algunas luces repartidas en caprichoso orden como manchas en la oscuridad, a veces inmóviles y otras en movimiento a variadas velocidades, como quien viaja en un tren.

  —El plato de hoy es mondongo, —escuché otra vez la voz de ese ser de azul, el más joven del lugar, que repetía como saludo ante la aparición de una nueva persona—, no gracias, ¿Puede ser matambre al horno con papas?

  ­—Sí y ¿para beber? —Le respondió el joven ser de azul—

  —El vino. —Refiriéndose a la botella de vino que guardaban para él, que consumía de a poco en

cada visita al bodegón—.

Se ubicó en la mesa junto al mostrador en línea con la mía, como si fuéramos un mismo ser que se refleja en un espejo. Parece que compartimos un mismo tiempo en la vida, ambos estamos solos, pero no en soledad. Pronto comencé a darme cuenta de la variación del tiempo, a veces transcurría más lento y otras se aceleraba.

Llegó la comida, una fuente colmada para al menos dos comensales. Al mismo tiempo, en la mesa contigua, la que ocupaba Juan Carlos, a quien conocí más tarde, sucedía una charla entre él y un ser de azul, el mayor a todos, de nombre Marcelino. Un ser hábil en construir diálogos.

Volví la mirada hacia la ventana y algo había cambiado. Ya no se veía la calle sino se sucedían lugares y situaciones reales coincidiendo con los tópicos de la charla que llevaban Juan Carlos y Marcelino. Podía sentir los aromas, el clima, los sentimientos, alegrías y dolores, como si yo hubiera vivido esos eventos en otro tiempo y los rescatara de la memoria para vivirlos nuevamente. Estaba desorientado y tratando de encontrar una explicación racional.

—Aunque quieras no puedes ni debes, cambiar nada allí. —dijo otro ser de azul, sobrino de Marcelino, que apareció frente a mí como si las moléculas del aire lo hubieran construido— El tiempo es una necesidad de la mente, construye un pasado con sus recuerdos e imagina el futuro con sus anhelos. Si cambiaras algo en tu pasado, ya no estarías aquí y tu futuro tendría otro camino.

No entendía sus palabras, me eran difíciles de comprender. Quise retomar la charla con ese ser de azul y ya no estaba, parecía haberse desvanecido. Entonces, volví mi mirada hacia la mesa contigua, y Marcelino, mirándome a los ojos, comenzó a responder las argumentaciones de Juan Carlos como si esas respuestas fueran necesariamente para mí.

Seguimos la charla de mesa a mesa, Marcelino ya se había trasladado a otro lugar, mientras disfrutábamos de nuestros platos. Al avanzar la charla se hacía cada vez más notable las similitudes entre nuestras vidas; como quien se refleja en un espejo; como quien vive condenado a reencarnar eternamente con diferentes rostros para vivir la misma vida en diferentes tiempos y con diferentes compañías, y en un instante sucede el encuentro en un punto donde los diferentes planos de espacio-tiempo se comprimen hasta tocarse. La intriga por los sucesos en este lugar me desorientaba.

Culminada la cena llegó el momento de retirarme, de regresar a mi dimensión. Saludé a Juan Carlos y a los seres de azul saliendo del Bodegón de la misma forma que ingresé. El exterior seguía igual. Mientras caminaba hacía el auto regresé mi mirada hacia el Bodegón y en su interior sólo se veía a los seres de azul.

Una brisa helada golpea mi espalda, qué sensación rara, nuevamente todo se vuelve difuso. Manejaba por un barrio de Buenos Aires. Más adelante vi la luz de un bodegón en una esquina, frente a una plaza. Cansado y dudando detenerme, opté por seguir viaje. Estaba muy cansado y preferí ir a cenar a casa, otra noche solo. Miré por el espejo retrovisor y la luz del bodegón ya no estaba, sólo se veía la luminaria de la calle como manchones en la oscuridad. 


Pablo A. Bevilacqua 

nobloyan@gmail.com

Nobloyan Contenidos

Julio 2023

miércoles, 21 de junio de 2023

Arsenio Whatson. La punta del ovillo

Arsenio Whatson estaba por cruzar la calle cuando desde la vereda de enfrente un haz de luz lo cegó. Los rayos del sol del mediodía se reflejaban en el níquel metálico del revólver Colt Python .357, sujetado por la mano de un tirador, que escondía su rostro con la capucha de su buzo. Paralizado, comenzó a escuchar los más imperceptibles sonidos: el roce del dedo empujando el gatillo, el crujido del mecanismo girando el cilindro y el percutor buscando la posición de disparo. Inevitablemente, llegó el destello de fuego emergiendo desde el cañón del arma y luego el estruendo de la explosión de la pólvora. Arsenio jamás olvidaría este instante de su vida.

Lucio Perez Orzuna, vestido como guarda de tren, estaba parado en el andén esperando el próximo tren hacia Chicago de las 9:51 y al sargento de policía Ulises Smith para entregarle el paquete con el encargo por el cual le había pagado. Aunque ese era su trabajo, tratar con Ulises Smith exaltaba todos los miedos.  

Parte del encargo era un tarro con aceitunas negras y verdes que llevaba en una bolsa y sujetaba afanosamente con sus manos, que a esa altura prefería hacer desaparecer. En esta oportunidad tenía un mal presentimiento. La formación del tren llega puntual y la silueta del sargento Ulises Smith se divisaba a paso firme dirigiéndose hacia él. Lucio Perez Orzuna sube al tren y le arroja la bolsa al sargento. Solo le dice Funcionará, mi hermano Vladimir se encargará. Te veré en el tren a San Luis de las 17:06. En la bolsa están los pasajes. el tren partió.

Unos minutos más tarde, Loira Whatson llega a la estación para esperar el tren proveniente de Chicago de las 10:20 que traería de regreso a Parr Smith, un sujeto malvado, protegido por su perverso padre. Temía no reconocerlo después de tanto tiempo de haberse ido, solo lo esperaba para regresarlo a su destierro. Hay cosas que una vez que parten no deben regresar.

Loira frotaba sus manos a los costados de su pantalón para secarse el sudor frio que le brotaba en ese momento de ansiedad. Llega el tren y antes que los pasajeros comenzaran a descender cubrió su rostro con la capucha de su buzo. Allí estaba él, Parr Smith, bajando del tren junto a un hombre que vestía jeans y camisa vaquera, llamado Vladimir Perez Orzuna, el hermano de Lucio. Los sigue.

El sargento Ulises Smith detiene su automóvil policial frente a la casa de Arsenio Whatson, mira su reloj que indica las 12:19. Detiene su mirada unos instantes hacia la casa de enfrente, la de su exesposa, Martha Smith, como tratando de averiguar qué sucedía dentro. Baja y golpea la puerta de la casa de Arsenio Whatson, deja el paquete con el tarro de aceitunas negras y verdes delante de la puerta, olvidando sacar los pasajes. Sin esperar a que alguien atienda, regresa a su auto y se va.

Arsenio observa desde la ventana manteniéndose oculto. Enseguida ve llegar a un hombre vistiendo jeans y camisa vaquera. Se detiene, mira hacia su casa y sigue buscando para entrar a la casa de Martha Smith. Arsenio se preocupa. Hace tiempo que él y Martha son amantes, necesariamente ocultos al mundo y en especial al sargento Ulises Smith.  

Toma su gorra de los Cubs y sale sin demora hacia la casa de Martha Smith. Ve el paquete en la puerta y lo deja para revisarlo más tarde. En frente ve dos personas y un destello lo ciega.  

En la vereda de la casa de Marta Smith, siendo las 12:30, una bala abandona un revólver de níquel metálico Colt 357 y recorre 7,35 metros hasta impactar bajo la clavícula izquierda de Parr Smith, que lo impulsa hacia atrás provocando el giro de su cuerpo hacia la izquierda, para caer con su rostro hacia abajo quedando inmóvil sobre la vereda de la casa de su madre.

Fue solo en ese brevísimo instante que el tirador pudo dejar escapar una sonrisa de complacencia al ver su deseo cumplirse, porque inmediatamente el retroceso del arma, que sostenía con su brazo extendido, la impulsa en un giro hacia la izquierda tropezando para caer y golpear su cabeza contra un ladrillo inoportuno y casual.

Parr Smith falleció inmediatamente, y la tiradora, Loira Whatson, parecía no respirar.

Todo fue visto por Arsenio Whatson mientras se encontraba cruzando la calle en camino a la casa de Martha Smith, con la intención de cumplir con su contrato de amante. Se paró delante de Loira Whatson, su hija, se quitó su gorra de los Cubs, la apoyó sobre su corazón y de sus ojos brotaron lágrimas. Volvió hacia la casa de su amante y ve frente a la ventana del living a Vladimir Perez Orzuna enterrando un cuchillo en la garganta de Martha Smith, que cae degollada.

Inmediatamente se escucha otra detonación del revólver Colt Python .357 y Vladimir Perez Orzuna cae al suelo perdiendo la vida en ese instante, siendo las 12:39.

 Arsenio Whatson regresó a su casa cargando el cuerpo de Vladimir Perez Orzuna. Lo arroja sobre una silla en la cocina apoyando los brazos y cabeza sobre la mesa, siendo las 13:02. Se sentó a su lado, sirvió un vaso de vino y dejó en un plato algunas aceitunas negras y otras verdes. Desarmó y limpió el revólver de níquel metálico Colt Python .357. Siendo las 13:38 cargó en el revólver las 3 balas que estaban sobre la mesa, lo guardó en su estuche y lo dejó sobre la mesa del living listo para usar. En la cocina había quedado el cuerpo, el vaso con vino, el plato con algunas aceitunas negras y verdes y las 4 hornallas del anafe de gas abiertas. Miró el reloj en la pared que daban las 13:47, se puso su gorro de los Cubs, tomó un bolso y salió de su casa.

La calle estaba llena de gente, paramédicos, periodistas y policías. Eran las 13:59 cuando el sargento de policía Ulises Smith, tiraba la puerta de la casa de Arsenio Whatson. Siendo las 14:01 se escuchan tres disparos y luego una explosión que desbastó la casa. Ulises Smith falleció.

Un hombre cargando un bolso y vestido con gorra de los Cubs, jeans y camisa vaquera caminaba entre la muchedumbre, dirigiéndose hacia la estación del tren. Detrás de él, a unos 100 metros, la onda expansiva sacudía todo y los escombros llovían sobre la calle, mientras seguía caminando sin afectar su paso.

El guarda del tren a San Luis, Lucio Perez Orzuna, notifica a los servicios de emergencia y la policía que siendo las 18:48 encuentra a un hombre vestido con jeans y camisa vaquera caído de su asiento, aparentemente fallecido. Un niño corre por el vagón con una gorra de guarda que encontró en el baño. Lucio Perez Orzuna baja del tren en la estación central de San Luis llevando puesta su gorra de los Cubs y cargando un bolso.  

—Arsenio, —Una voz imprevista lo llama. Cuando el sol se retira de sus ojos, ve a dos hombres—

Los tres se dirigen al MetroLink hacia el aeropuerto Lambert. 


Pablo A Bevilacqua

Junio 2023

nobloyan@gmail.com

jueves, 15 de junio de 2023

Antes de las cenizas

 El seguro de tu departamento



Suena el celu, Maru recibe una notificación, es Meli que deja un mensaje en el grupo. —Amigas, ¡no saben, todo mal!. Llegué a mi departamento y el de abajo se incendió. No me dejan entrar, ¿Alguna puede bancarme esta noche?

Los incendios afectan a quien los sufre y a sus vecinos, es por ello, la importancia de no hacer cosas que los causen.

Evita el abuso eléctrico, a veces sueles conectar en un enchufe varios aparatos que sobrepasan su capacidad, convirtiéndolo en una fuente de calor que puede terminar produciendo una llama. Muchos enchufes se encuentran detrás o próximos a sillones o colchones, que son muy inflamables.

Se cuidadoso con los arranques esotéricos o románticos llenando de velas encendidas un ambiente, muchas veces puestas sobre telas y sin sujetar.

Estar atentas cuando ponemos productos que son inflamables a calentar sobre una hornalla de gas (como la cera de depilar).

Realiza la carga de baterías en espacios alejados de objetos inflamables. Nunca sobre la cama o un sillón, y en el caso de los equipos de movilidad jamás en ambientes interiores.

Es conveniente que tengas un matafuego, pero es mucho más importante que
aprendas a usarlo. No es tan sencillo y la falta de preparación te puede convertir en una víctima del incendio. Lamentablemente en la escuela secundaria no instruyen sobre qué hacer y cómo usar los equipos de extinción.

Debes saber que el humo producido por instalaciones eléctricas y colchones es muy tóxico y letal. La mayoría de las personas que fallecen en un incendio es por asfixia.

Los daños producidos pueden ser reparados con las indemnizaciones que se obtienen de los seguros. Es conveniente contratar un seguro de Incendio y de Responsabilidad Civil que te permita reconstruir y reponer lo dañado y responder ante los daños que sufran terceros, como tus vecinos. Lo importante en este caso es que las Sumas Aseguradas que contrates atiendan a reducir la pérdida en la mayor proporción posible.

Cuando te ofrezcan una cobertura de Incendio exige que la modalidad de la póliza sea a 1er Riesgo Absoluto, así tendrás la mejor cobertura, y que la Responsabilidad Civil incluya los daños a los inmuebles y bienes de tus vecinos.

¡Prevenir siempre es lo más económico¡. El seguro déjalo para los imponderables.


Pablo A. Bevilacqua 

nobloyan@gmail.com

Nobloyan Contenidos

Junio 2023

sábado, 10 de junio de 2023

Not everything is bad, open your doors!

 

I remember how Ricardo, my neighbor, the one with the two-story pink house and a messy garden, closed the door of his house some time ago, lowered the blinds, and we never saw him again. We feared the worst, but then deliverymen started arriving, supplying him with everything he considered necessary.

At home, we wondered what could have happened to him. But how could we know? We could only speculate. In the farm, the bakery, and the store, everyone had their own version of Ricardo's seclusion.

The funniest one was Dora's version. "Don't repeat it, but my husband told me that a coworker said Ricardo is a spy and he's hiding."

I couldn't take it anymore. Something had happened to Ricardo. I crossed over and rang the doorbell. I saw someone pull back the curtain of the window—it was Ricardo.

"Are you okay? We haven't seen you in a long time," I said.

"Hello, Amelia. I've been working nights. I got fired from the company I worked at for 20 years, and I only managed to find a job as a security guard. Can I help you with something?"

I returned home, angry with myself for not caring about Ricardo for so long. He's also a brother in Christ, just like me, and I never went to visit him. This Sunday, I'll ask the Pastor to pay him a visit.

We don't live far from the church; we usually walk there unless it's raining. It wasn't raining this Sunday; on the contrary, the sun filled everything, making the cold of this harsh winter more bearable. As usual, Elsy and Aiden, my children, were being a bit rebellious about going to see the Lord, although they always end up meeting their friends at the temple. This generation is forgetting how to communicate with Jesus.

As we walked to the temple, I was telling Albert, my husband, how rebellious these young people are. He started laughing and said to me, "Looks like you're getting old, your memory is failing. I remember very well how hard it was to find you at the temple, and your mother offering the most absurd excuses to the Pastor. That's why I fell in love with you." He continued laughing and looked at the children, who were also laughing.

I raised my head, quickened my pace as if I were offended, but deep down, I remembered how wonderfully rebellious I was in my adolescence.

We turned the corner, and Ricardo was standing at the door of the temple, talking to the Pastor. We approached to greet them.

"Thank you, Amelia," Ricardo said as soon as he saw us. "When I saw you the other day, I remembered that I couldn't go on without my friends. I talked to the Pastor and understood that this is what I'm meant to experience now. In this job, I will face many challenges that I used to ignore."

"Dear friends," the Pastor began his sermon, "Jesus never leaves us alone; it is usually us who distance ourselves. Sometimes we distance ourselves because we're angry with ourselves. We close our doors and engage in a monologue that only speaks of the bad things. There are changes that hurt, like losing friends. Let's remember Gigi and Kobe, and how someone helped us open the door we closed. That is the light at the end of the road—it's opening the door without knowing what's on the other side. That's why it's important to do it with friends; they will help us cross safely into the new. And the new will bring new things to learn and new experiences. Do you think Jesus would have allowed himself to be crucified if there wasn't something wonderful afterward? That cross, where he was placed, is the door that brought him to live with all of us. Jesus is always there, where we need him. That's why... Amen." We responded, "Amen, glory to God!" and we sang.

Changes are presented to all of us, every day, every night. Some make us jump for joy, and others cause us great pain. That's life, the universe offers it to us as humans. Changes also occur in societies; they are like movements of the Earth's crust that, when readjusting, produce waves that translate into earthquakes on the surface.

Let's remember the fall of the Roman Empire, a prolonged event in time. Those days were filled with anguish and insecurity; everything was trembling, nothing seemed stable. It was very difficult for those societies to solve the problems they faced. Eventually, a new door opened to a new civilization, ours.

Not everything is bad, even though it may seem that way. Changes propose we that we learn to live in new environments, where the principles we have sown and harvested can help us not only seize each change as an opportunity for resilience but also illuminate that new context. That's what we call an opportunity.

Not everything is bad, don't be afraid. Open your doors!


Pablo A. Bevilacqua

nobloyan@gmail.com
Nobloyan Contenidos

No todo es malo, ¡abre tus puertas!

Recuerdo como Ricardo, mi vecino, el de la casa rosa de dos plantas y un jardín desarreglado, hace un tiempo cerró la puerta de su casa, bajó las persianas y no lo volvimos a ver. Pensamos lo peor, pero comenzaron a llegar repartidores surtiéndolo de todo lo que él consideraba necesario.

En casa nos preguntábamos por lo que le habría pasado. Pero, cómo saber, solo podíamos conjeturar. En la granja, la panadería y el almacén cada uno tenía una versión del encierro de Ricardo.

El que me pareció más jocoso fue el de Dora, No lo repitan, pero me contó mi esposo que un conocido del trabajo le dijo que Ricardo es un espía y se esta escondiendo.

No pude más, algo le había pasado a Ricardo. Crucé y toqué el timbre. Vi que alguien corría la cortina de la ventana, era Ricardo.

¿Estas bien?, hace tiempo que no te vemos.

Hola Amelia, es que estoy trabajando de noche. Me despidieron de la empresa en la que trabajé 20 años y solo conseguí un trabajo de sereno. ¿Te puedo ayudar en algo?

Volví a casa enojada conmigo misma porque había dejado pasar mucho tiempo sin interesarme por Ricardo. Él también es hermano de Jesús como yo y no fui a visitarlo. El domingo le pediré al Pastor que lo visite.

No vivimos lejos de la Iglesia, solemos ir caminando salvo que llueva. Este domingo no llovía; al contrario, el sol lo colmaba todo, hacía más soportable el frio de este duro invierno. Como es habitual Elsy y Aiden, mis hijos, se han puesto algo rebeldes para visitar al Señor, aunque luego en el templo se encuentran con sus amigos. Esta generación se está olvidando de hablar con Jesús.

Caminando al templo le decía a Albert, mi marido, justamente lo rebelde que están estos jóvenes. Él comenzó a reír y me dice,

—Parece que te estás haciendo vieja, la memoria te está fallando. Recuerdo muy bien lo difícil que era encontrarte en el templo y a tu madre ofreciendo las más insólitas excusas al Pastor. Por eso me enamoré de ti. —continuó riéndose y miraba a los niños que también reían. 

Alcé mi cabeza, aceleré el paso como si me hubiera ofendido, pero en lo más íntimo recordaba lo maravillosamente rebelde que fui en mi adolescencia.

Doblamos la esquina y en la puerta del templo estaba Ricardo hablando con el Pastor. Nos acercamos para saludar.

—Gracias Amelia, —dijo Ricardo apenas nos vio­— al verte el otro día recordé que no podía seguir sin mis amigos. Hablé con el Pastor y entendí que esto es lo que hoy me toca vivir. Que en este trabajo encontraré muchos desafíos que antes los dejaba pasar.

—Queridos amigos, —comenzó el Pastor su sermón— Jesús nunca nos deja solos, somos nosotros los que solemos alejarnos. En algunas oportunidades nos alejamos por estar enojados con nosotros mismos, cerramos nuestras puertas y nos encerramos en un monólogo que solo habla de lo malo. Hay cambios que duelen, como cuando perdemos amigos, recordemos a Gigi y Kobe, y luego alguien nos ayuda a abrir la puerta que cerramos. Esa es la luz al final del camino, es abrir la puerta sin saber que habrá del otro lado, por ello es importante hacerlo con amigos, ellos nos ayudarán a cruzar seguros a lo nuevo. Y lo nuevo traerá cosas nuevas que aprender y cosas nuevas para vivir. A caso, ¿piensan que Jesús habría dejado subirse a la cruz si no hubiera algo maravilloso después?. Esa cruz, donde fue puesto, es la puerta que lo trajo para vivir junto con todos nosotros. Jesús siempre está allí, donde lo necesitamos, por eso... Amen. —respondimos Amén, ¡gloria a Dios! y cantamos—.

A todos se nos presentan cambios, cada día, cada noche. Algunos nos hacen saltar de algarabía y otros nos causan mucho dolor. Es así, es la vida que como humanos este universo nos ofrece. Los cambios también se presentan en las sociedades; son como movimientos de la corteza terrestre, que en su reacomodarse produce una onda que sobre la superficie se traduce en un terremoto.

Recordemos la caía del Imperio Romano, un suceso prolongado en el tiempo. Esos días fueron motivo de angustia e inseguridad; todo temblaba, nada parecía estable. Les fue muy difícil resolver los problemas a los que se enfrentaron aquellas sociedades. Finalmente, se abrió una nueva puerta hacia una nueva civilización, la nuestra.

No todo es malo, aunque lo parezca. Los cambios nos proponen aprender a vivir en nuevos entornos, donde los principios que supimos sembrar y cosechar pueden ayudarnos, no solo a aprovechar cada cambio como una oportunidad de resiliencia sino también a iluminar ese nuevo contexto. En eso estriba lo que llamamos oportunidad.

No todo es malo, no temas, ¡abre tus puertas!


Pablo A. Bevilacqua

nobloyan@gmail.com
Contenidos Nobloyan

viernes, 9 de junio de 2023

El caballo de troya - I


O juremos con gloria morir. Oíd ¡mortales! el grito sagrado: ¡Libertad, libertad, libertad!,  cantaba la muchedumbre enfervorizada a la espera del sonido del silbato que daría por iniciada la contienda—.

“¡Libertad, libertad, libertad!” tres silabas unidas para definir la mayor búsqueda de los seres humanos. Pero ¿estamos dispuestos a pagar el precio de alcanzarla y sostenerla?

Ayer por la noche me llamó Carlos Garaventa preocupado por la complejidad y desmesura de las desordenadas estrategias de cada contendiente hacia la próxima elección a Presidente de la Nación. Le preocupaba que se hubiera dejado sobre la arena aquel artilugio de Ulises: el Caballo de Troya.

Poder responderle a Carlos me impuso leer la Eneida y volver a revivir el enorme desafío y placer de los poemas de Homero y Virgilio. Lo humano y sus relaciones. Ellos inmortalizaron aquel artilugio, un regalo y a la vez una trampa para alcanzar la victoria, con un perverso costo: el exterminio de uno de los contendientes. Es el relato del final de una larga guerra en la voz de Eneas, a pedido de la reina Dido, que nos lleva a sumergirnos en la construcción de una estratagema llena de ardides y aprovechamiento de debilidades.

Estos sucesos ocurren en la región llamada Tróade donde se situaba Troya. Una ciudadela amurallada sobre un monte próxima a la costa. Sus oponentes, los aqueos, llegaron en barcos de la región de Tesalia, atravesando el mar Egeo.

Para entender debemos hacer el esfuerzo de imaginarnos aquella situación. Diez años de batallas, los troyanos resistiendo los embates de los aqueos que instalaron sus campamentos en la playa y en el valle. Una guerra tan prolongada requirió de una organización de recursos, sostenimientos de vías logísticas, fortalecimiento de la moral pública, una vida militarizada y la tolerancia a la angustia.

Dibujemos los alrededores de Troya, valles habitados por pastores y sembradíos. Personas conviviendo y comerciando con ambas partes. Una frontera cultural dilatada.

En ese contexto el supuesto retiro de los aqueos, el desaparecer por completo del paisaje, produjo un cambio sustancial. Pensemos en la euforia que se habría vivido. Ya los hijos no terminarían sus días antes que sus padres, los hijos podrían ver envejecer a sus padres, las mujeres ya dejarían de ser viudas y las niñas ya no perderían sus amores. Nietos y abuelos compartiendo los días sería lo normal.

Los versos cuentan que aquel caballo de madera, que tal vez no fue caballo, fue dejado en la playa, por olvido o como regalo, y encontrado por quienes salieron a buscar a los ausentes, por si se hubieran ocultado. Fueron los pastores los que vieron aquel artilugio como trofeo, al contrario de los estrategas que dudaron de aquel olvido y pretendieron destruirlo.

Ulises conocía que un monumento no bastaría para abrir las murallas, era necesario de un emisario, que fuera encontrado y atrapado, que supiera construir mentiras que lo mostraran escapando de su furia y luego, siendo liberado, venciera las dudas de los troyanos y el Caballo de Madera fuera llevado a Troya. Es aquí donde podemos observar cómo las divisiones internas, producidas por diálogos no construidos en el tiempo, consumen a las alianzas y a las organizaciones.

No podemos ser ajenos que los humanos jugamos en una cancha de intereses, que nuestras ambiciones particulares pesan en los acuerdos y los dificultan. Por ello, el diálogo y fomentar las experiencias comunes, que solo pueden ser construidas con tiempo y con voluntad de hacerlo, son el camino hacia la sustentabilidad de una alianza u organización.

Carlos, cómo responderte no siendo tan evidente la existencia del artilugio. Es por ello por lo que reflexioné que tal vez ese artilugio no es tal y es en realidad una entelequia. Un proceso no tan evidente que ha ido mutando algunos principios y justificando el no cumplimiento de otros. Si estuviéramos dispuestos a ceder en nuestros principios, Esteban Bullrich nos interpelaría: -¿para qué queremos ganar?

Troya encontró su debilidad en sus divisiones internas. Fueron ellas las que abrieron sus murallas, que permitieran que el pueblo no pudiera reconocer el peligro y en lugar de una trampa eligiera ver un trofeo de una gloria que nunca alcanzaron, porque asumieron ganar una guerra sin vencer a su enemigo.

Tal vez Carlos, debamos recordar a Luis Riva que supo hablarnos de política, a quien no debemos olvidar, porque él nos enseñó a defender la República con la determinación de los troyanos y con la astucia de los aqueos. A reconocer a esa entelequia que damos en llamar el Caballo de Troya en quienes buscan destruir las instituciones que la definen, en quienes no aceptan el balance del poder, la alternancia como una necesidad imperiosa al desarrollo humano y el voto como el medio para la transferencia de obligaciones y deberes desde los ciudadanos hacia sus representantes. Sin olvidar que la responsabilidad primaria está en las manos y el espíritu de aquellos que aceptaron el camino de la política para velar incansablemente por la República, a partir de la hermosa diversidad que nos une.

En la cancha los contendientes visten camisetas que los distinguen unos de otros, no para el exterminio de uno de ellos sino para jugar en un contexto de reglas y acuerdos. Desde las tribunas también los hinchas visten sus camisetas, viven sus glorias, sufren sus derrotas compartiendo el juego en el mismo estadio.

“¡Libertad, libertad, libertad!” tres silabas unidas para definir la mayor búsqueda de los seres humanos. Pero ¿estamos dispuestos a pagar el precio de alcanzarla y sostenerla?


Por Pablo A. Bevilacqua

Junio 2023

nobloyan@gmail.com

Nobloyan Contenidos

miércoles, 24 de mayo de 2023

La Seguridad Vial: Prevención y defensa de la vida

 Desafíos en Seguridad Vial que salvan vida

“Esas motos que van a mil
Solo el viento te harán sentir
Nada más, nada más…”
[1]

El casco se ha convertido en un elemento indispensable a la hora de subirte a cualquier vehículo en el que tu cuerpo esté expuesto como conductor y como pasajero: en una moto, una bicicleta, un scooter …. Estos vehículos que nos hacen gozar del viento, que nos motivan los sentidos, también nos exponen a lesiones graves.

Soy ciclista y no salgo sin mi casco. Un pozo, un perro, una mala maniobra de un auto nos de
ja tendidos en el suelo, por insignificante que pueda ser la caída, nuestra cabeza podría golpear contra algo. El casco hará la diferencia y por sobre todas las cosas nos dará la posibilidad de seguir con nuestra vida.

La Seguridad Vial es la defensa de la vida. Las Naciones Unidas[2], preocupada por las cifras mundiales de accidentes de tránsito que hoy significan por día 3500 muertos y 130.000 lesionados, propuso un programa para que los países desarrollen políticas que puedan reducir al 2030 las muertes y lesiones a la mitad.

Este programa solicita a los gobiernos que asuman el compromiso en mejoras de infraestructura y en planes de educación en materia vial, e invita a la población a poner en práctica cuidados y conductas que reduzcan los accidentes.

Experiencias en el pasado, como la incorporación del Cinturón de Seguridad en los autos, demostraron que la educación vial debe realizarse desde el Jardín de Infantes, porque fue una forma efectiva que indujeron a la población a su uso. Las capacitaciones tanto en las escuelas como en los cursos de gestión de la Licencia de Conducir permiten que se adopten hábitos saludables y que se salven vidas.  Por otra parte, la normativa debe ordenar y orientar a los ciudadanos hacia las mejores prácticas en orden a la convivencia ciudadana.


El uso de casco, cinturón de seguridad y sillas para bebés buscan reducir las lesiones y muertes. El correcto uso de estos elementos ha demostrado que cumplen con esta misión. No es que saldrás ileso, sino que serán menores las posibilidades de una lesión grave, reduciendo la posibilidad de muerte o la invalidez permanente.

Nunca lleves a un niño sentado delante de ti ya que en un incidente sus lesiones serán de extremada gravedad. ¿Por qué exponerlo a ello? Si lo amas, lo protegerás. En un auto siéntalo en la parte trasera en la silla diseñada para su edad; y en una bicicleta, con casco siempre, y en el asiento o carro desarrollado para su transporte.

Conduce despierto, sin haber consumido drogas o bebidas alcohólicas o distraído por el celular, atento las maniobras que puedan realizar otros conductores. Si amas a las personas que trasladas, las cuidarás. La diferencia no es cuan habilidoso seas, sino que aprendas a “PREVENIR”, a tomar las decisiones correctas que te protegerán a ti y a los otros.

Disfruta del viaje y de tu vida. Elige cuidarte y cuidar a quienes amas. Usa el casco.



Mayo 2023

Pablo A Bevilacqua



[1] Seminare, Charly Garcia

[2] Resolución ONU 74/299, Plan Global para trabajar en un sobre Enfoque de la Seguridad Vial en el decenio 2021 – 2030, con el compromiso de reducir en un 50% las muertes y lesiones.

7ma Semana Mundial de las Naciones Unidas para la Seguridad Vial – 15/05/023 al 21/05/2023


domingo, 7 de mayo de 2023

FOUR THESES ON IDEOLOGY

* Anthony Giddens

Canadian Journal of Political and Social Theory/Revue canadienne de théorie politique et sociale, Vol. 7, Nos. 1-2 (Hiver/Printemps, 1983)

(traducción Libre al castellano seguido al texto original)

The concept of ideology has been debated for some two hundred years within and without the
disciplines of philosophy, politics and sociology. If there are such things as contested concepts, and if there were a prize for the most contested concept, the concept of ideology would very nearly rank first. Nobody can even decide how to pronounce it! Given the existence of these traditional debates and problems concerning the ideological content of ideology itself, one might think it best to throw one's hands up in despair, and discard the notion altogether. But I do not think such a reaction would be justified. I want to argue that it is possible to point to some modes of analyzing ideology that at least provide a framework for coping with the issues that the concept raises.

Along these lines, I wish to mention four theses, and to give at least a cursory analysis of them. Briefly, I shall claim, first, that the concept of ideology has to be separated out from the content of science; second, that it is empty of content because what makes belief systems ideological is their incorporation within systems of domination; third, that to understand this incorporation we must analyze the mode in which patterns of signification are incorporated within the medium of day-to-day practices; finally, that we should be critical of the "dominant ideology thesis" elaborated in different versions by such authors as Parsons, Althusser and Habermas.

My first thesis is that the notion of ideology has to be disconnected from the philosophy of science, with which in the past it has almost inevitably been bound up. The term ideology was coined as a positive term, meaning something like an all-embracing and encyclopedic form of knowledge, capable of cutting through the resistance of prejudice to produce a form of certain knowledge upon which social technology could in turn be founded. As is well known, Napoleon is supposed to have reversed this perspective, treating ideology as a derogatory appellation. Ideology became regarded as "that which lies beyond the margins of science"-as the very repository of prejudice and obfuscation. "Ideology", hence[1]forth, is supposed in some way to function as a boundary condition of science. Now I want to reject any definition of ideology as falsity, as non-science or as 'poor science'-the concept of ideology should not be formulated by comparing or contrasting it with the achievements of science.

In the space of these brief remarks, obviously, I don't have time to illustrate how such connections with science have been part of the history of the notion of ideology. Nevertheless, I take it that the entanglements to which it leads are fairly clear. Compare, for example, the respective views of Popper and Althusser, both of whom wish to demarcate in a clear-cut fashion between what counts as science and what does not. Popper's prime examples of ideologies or pseudo[1]sciences-Marxism and psychoanalysis-are for Althusser precisely the type cases of sciences, of forms of knowledge which have broken free from ideology. I consider this rather comic opposition to be based upon a false starting point. I want to reject the argument that ideology can be defined in reference to truth claims. And I also want to reject the idea that ideology can be defined in terms of any specific content at all. The significance of these points will, I hope, become apparent when I move to my second argument.

My second thesis is this: the concept of ideology should be reformulated in relation to a theory of power and domination-to the modes in which systems of signification enter into the existence of sectional forms of domination. This can be illustrated with reference to Marx's writings on ideology. Marx wrote a great deal about ideology, and at the same time hardly anything at all . A great deal of his substantive writing, including Capital, is a critique of ideology, in the sense that it is a critique of political economy. But if one actually searches through Marx's writings for analyses of a concept of ideology as such-most of them appear in The German Ideology-there are very few sources to be found where Marx sets out a systematic exposition of the notion. In Marx one finds only various possible formulations of what the concept of ideology means. In The German Ideology, one can distinguish two senses in which Marx uses the term. On the one hand, there are the famous observations, discussed by Kofman and others, about how the ideologists write history upside down. The ideologists are accused of writing history as seen through a camera obscura, as if it were an echo of human consciousness. These kinds of comments occur frequently in The German Ideology and occasionally elsewhere in Marx's writings, and they imply that the way of demystifying history is to set it right way up again, by studying history as it really is.

In The German Ideology, however, there is another celebrated assertion about ideology, namely, that the ideas in any given epoch are above all the ideas of the dominant class. According to this proposition, the dominant class has access to notions which it can in some sense disseminate to legitimate its own domination. This version of the theory of ideology; connects ideology to the problem of domination. The German ideologists are seen to write history from a point of view that serves to sanction the existing forms of power in the societies in which they are the intellectual leaders. Drawing upon this second Marxian strand, I therefore propose to interpret the concept of ideology in the following way. I want to define ideology as the mode in which forms of signification are incorporated within systems of domination so as to sanction their continuance. I take it to be the type case of such a notion of ideology that sectional interests are represented as universal interests. This is the basic mode in which forms of signification are incorporated within systems of domination in class societies. In my opinion, this point is exemplified in Capital, where Marx tried to demonstrate that political economy is ideological insofar as it conceals the operation of capitalism as a class system. The political economists failed to incorporate an account of either the historical origins of expropriated labour or of the nature of surplus value.

My third thesis is that the analysis of ideology must come to terms with recent developments in the philosophy of language and action. Very briefly, these developments mark a transition from a philosophy of language based upon the notion that language is above all a medium of describing the world, to an interpretation of language which emphasizes language as praxis or as the ‘other face' of action. Language is intertwined with everyday practices. If one acknowledges the significance of this philosophical shift, it has immediate implications, I think, for the problem of ideology. Most traditional treatments of ideology have exaggerated the importance of propositional belief claims as components of ideologies. This point can be illustrated with a mundane example. Researchers visit a factory and ask workers questions like: What do you think of the Queen? What do you think of the Royal Wedding? Do you believe that management and workers work together like a team? The researchers then imagine that they have uncovered key features of ideology by virtue of their finding that there is some agreement about the continuing importance of the role of the monarchy, etc.

Now while I do not wish to deny the possible significance of this kind of finding, it does seem to me to be highly important not to limit the notion of ideology to such formulations. This is because the most subtle and interesting forms of ideology are those incorporated within day-to-day practices. While not necessarily propositional beliefs, these forms of ideology are very often the modes in which signification is incorporated as part and parcel of what one does in daily life. If I may again pursue the previously mentioned example: more important than whether or not workers agree that they and management are a team are the ways in which modes of signification serve to produce a daily world in which the work situation and economic life are treated as essentially separate from political life, from their lives as citizens. The insulation of the economic from the political I take to be one of the major mechanisms of class domination. The most subtle forms of ideology are buried in the modes in which concrete, day-to-day practices are organized. If one simply treats ideology as the content of propositional belief systems, a vast area of human action which is ideologically relevant is excluded.

My final thesis derives from the first three. I think it imperative to accept the broad line of argument which writers such as Abercrombie and Turner have suggested in attacking what they call 'the dominant ideology conception' within the social sciences. In their view, both Left and Right have greatly exaggerated the degree to which there is an ideological consensus among the majority of people in different classes, both in contemporary societies and in societies prior to capitalism. They indict Parsonian functionalism and its emphasis on the significance of a common value system as a co-ordinating mechanism of order. But they also criticize its left variant, the Althusserian characterization of 'ideological state apparatuses'. To this list I would add, somewhat provocatively, Habermas' discussion of legitimation. I think one should be as skeptical of the claim that legitimation is a fundamental mode in which the coherence of class-dominated societies is secured as of these other theories of consensual ideology. It is particularly important to be cautious about the thesis that crises of legitimation are the main sources of tension which threaten the stability of Western capitalist societies. Such a view presumes-in company with Parsons and Althusser-that social order rests upon normative consensus-that normative consensus, mixed with a little police power and coercion, is the main mechanism whereby sectional interests are held together in a class society. But there is good reason to question just such a presumption.

 

 

King's College

Cambridge

England

 

FUENTE: https://journals.uvic.ca/index.php/ctheory/article/download/13949/4723


viernes, 14 de abril de 2023

Seguros: Interacciones beneficiosas

 Nuestro negocio se basa en un sistema de respuestas eficientes que esperamos beneficien a todas las partes que integran las pólizas.

Para ello, hemos puesto un gran esfuerzo en adecuarnos a esta era de cambios sustanciales, en especial en la comunicación. Pero también es importante que tengamos en igual consideración los cambios que se vienen dando en la ampliación de la definición de activos y en la regionalización de los negocios de los Asegurados.

La actividad aseguradora, atada por normativas que emergieron para dar respuestas en el siglo XX, necesita elaborar productos que puedan integrarse a los cambios y acompañar a esta nueva generación de PyMEs.

Estas empresas del S XXI desafían los límites y nos imponen ampliar la definición de Riesgos, considerando nuevas complejidades. Hoy operan bajo diferentes legislaciones, sistemas impositivos y riesgos políticos. A esto debemos sumar que ya no se piensa en la inversión inmobiliaria como un Activo para el negocio, por ello, cada día es más común ver a un cliente alquilando o subalquilando espacios compartidos para desarrollar su actividad y también expandir su operación hacia otros países de la región.

Es necesario para abordar este nuevo entorno que desde las aseguradoras comencemos a formar personal con capacidad de visión y evaluación de riesgos a nivel regional. Esto ha dejado de ser una cuestión limitada a la operación de Reaseguros, aunque deba utilizarse de esta estructura para mantenerse dentro del sistema legal de cada país.

Contar con pólizas que brinden amparos a un Asegurado bajo diferentes legislaciones y riesgos de la región se hace imprescindible. Ha llegado el tiempo de desarrollar herramientas que permitan subsanar las dificultades que puedan presentarse en cada país para que el Asegurado sufra la menor pérdida posible.

Un ejemplo es el esquema cambiario que rige en Argentina, que expone a muchos Asegurados que poseen activos con reposición en moneda extranjera a no conseguir que la indemnización supere el 50% de la pérdida.

Nuestro esfuerzo para desarrollar y ofrecer pólizas con herramientas que permitan subsanar esta compleja situación nos colocará a la vanguardia del S XXI. No es solo mostrarnos como omnipresentes, poseer la mejor APP o un asistente virtual; es mostrar nuestra capacidad de acompañar a los Empresarios PyMEs en sus emprendimientos, brindarles la seguridad suficiente para ayudarlos a enfrentar nuevos riesgos en su negocio y ser parte del respaldo de su crecimiento.

Pensemos en ese funcionario de una PyME que hoy están tomando decisiones desde Argentina para sus operaciones en Uruguay, Paraguay y Bolivia, con las dificultades que implica operar en distintos marcos legales e impositivos. Ellos necesitan de nosotros, necesitan de nuevas soluciones integradas a su operación.  Pólizas que tengan un mismo lenguaje, una misma estructura, igualdad de cláusulas y alcances y la posibilidad de dar respuesta en el país que se necesite. Es imposible crecer sin un amparo que atenúe los riesgos de un negocio, que ayude a mantener su continuidad ante incidentes.

Ya estamos inmersos en este S XXI, podemos sufrirlo como una telaraña de complejidades o poner a funcionar toda nuestra creatividad en este desafío maravilloso. 


Por Pablo A Bevilacqua (Febrero, 2023)

lunes, 27 de marzo de 2023

El Mercado Asegurador: ¿Qué es la Libertad de elección?

 

Una breve mirada sobre el mercado asegurador argentino y los efectos nocivos de políticas intervencionistas del estado.

 

No existe mayor certeza en la experiencia de la humanidad que para alcanzar el mayor desarrollo el ser humano requiere de libertad.

Recientemente la Superintendencia de Seguros de la Nación (SSN) ha emitido la Resolución 24/2023 que permite a toda persona que adquiera productos financiados (específicamente vehículos) pueda elegir al intermediario y a la aseguradora que quiera bajo la directriz de la libertad de elección, sustentado en la premisa que a igual producto corresponde igual precio.

 Nadie puede dudar que existía un abuso en el precio del seguro de un vehículo prendado, donde el beneficiado terminaba siendo el prestamista, que imponía al intermediario bajo una supuesta oferta de aseguradoras.

La solución es bienvenida pero no tan así los fundamentos sobre los que la SSN basa su Resolución. Pues, ¿Qué significa a igual póliza igual precio? Esto nos induce al supuesto que la tarifa aplicada (el costo del seguro) debería ser igual en todas las aseguradoras, basado en que el clausulado -es decir la cobertura- es el mismo para todas las aseguradoras. Este principio desvincula a la tarifa de la responsabilidad empresarial, de los cálculos actuariales y experiencia siniestral de cada aseguradora.

El Decreto 823/2021, publicado por la Jefatura de Gabinete, impone al Estado Nacional la contratación de Seguros a través de Nación Seguros SA, bajo el supuesto que una empresa del Estado Nacional posee capacidades de ofrecer mejores condiciones aseguradoras a las Entidades Estatales. No hay duda de que esta medida anula el procedimiento de compras establecido por las Normativas de Administración Pública y pone en conflicto a las áreas de compras que deben velar por la “mejor opción”.

Cuando hablamos de libertad implícitamente hablamos de responsabilidad, pues elegir entre alternativas nos impone encontrar la más adecuada. Recientemente, ante la bancarrota de algunos bancos de USA, volvemos a escuchar voces que llaman la atención por los rescates de los gobiernos y como estos terminan afectando la responsabilidad del consumidor al elegir. Si una persona puede comprar bien o mal porque al final el resultado será el mismo ¿qué ganancia tiene aquel que ofrece la mejor prestación?

Durante el 2021 y 2022 creció significativamente el robo de ruedas de vehículos. Las aseguradoras se vieron expuestas a un aumento muy importante de la frecuencia siniestral, sumado a un incremento desmedido del precio de los neumáticos. No olvidemos que las aseguradoras estaban saliendo de una brutal recesión por la pandemia, con incrementos en sus costos operativos, el aumento de la tasa de inflación -que licua las primas calculadas- y serias dificultades con los reaseguros.

La SSN sale al rescate limitando la cobertura del robo de ruedas, modificando e incluyendo nuevas condiciones en el texto de la póliza automotor. Esta medida tiene el antecedente de los 90s cuando arreciaba el robo de Estéreos (radios). Los menos jóvenes recordamos que las aseguradoras dejaron de amparar el robo de aquel equipo, claro está, uno puede circular sin estéreo, pero no puede hacerlo sin ruedas. Entonces, ¿Por qué esta medida?

La razón de limitar la cobertura de robo de estéreos fue disminuir el mercado “negro”. Eliminando la reposición se cortaba el ciclo reduciendo la demanda. Pero, en el caso de las ruedas la demanda no cae, pues la aseguradora o el propietario deben reponer las ruedas. ¿Qué virtud tiene la medida? Ninguna otra que sostener a las aseguradoras con menor capacidad, obedeciendo a la premisa que nació en los 80s con las grandes quiebras de las aseguradoras para defender el empleo del mercado asegurador.

Ninguna empresa es ajena a las dificultades de importar materias primas. La falta de divisa en el Banco Central imposibilita mantener un fluido mercado externo. Tampoco las aseguradoras han quedado excluidas de este pandemonio. En el 2022 desde el Ministerio de Economía se resuelve que las aseguradoras deben tramitar sus compras de reaseguro a través de la Secretaría de Comercio, complementado por una Resolución de la SSN de este año el mercado asegurador argentino se enfrenta a la tormenta perfecta (no debemos olvidar que también se les ha obligado a participar de las compras de bonos basura del estado). Las Aseguradoras se ven casi imposibilitadas de pagar por las retrocesiones.

La obligación como asegurado que se tiene cobertura mientras se pague el premio, también aplica para las aseguradoras con sus reaseguradores, indispensables para su funcionamiento. Por ello hoy vemos salir algunas aseguradoras de negocios como el marítimo o coberturas facultativas (grandes riesgos o no frecuentes). Pero también, estamos frente a que las aseguradoras deberán medir sus propias espaldas para soportar el peso de una siniestralidad creciente y premios que se licuan por inflación.

Un tiempo que ya vivimos. Aquellas aseguradoras necesitadas de dinero bajarán sus tasas de primas para pescar en un lago que se va secando y verán que hacer el próximo año, solo importa pasar este. Las que poseen mayores capacidades serán más prudentes, verán y ajustarán. Aunque la probabilidad rige el negocio de Seguros, no es una ruleta donde debe habitar este negocio.

Recordemos que adquirimos pólizas de seguros para respaldar nuestros activos puestos a riesgo y provisionar la continuidad del negocio, reduciendo el impacto de las pérdidas que debamos soportar.

Volvemos al principio, libertad de elección & responsabilidad del comprador. No existe uniformidad de productos en la industria, cual fuere esta, porque no todos producen igual ni poseen el mismo conocimiento y capacidades para hacerlo. Resumiendo, aunque la póliza de la aseguradora A es idéntica a la póliza de la aseguradora B, el amparo brindado no es el mismo, por lo tanto, su valoración no puede ser idéntica.

Al final del camino no existe magia que resuelva las malas elecciones sopesadas solo por la apariencia de que lo que se ve uniforme debe ser igual. La realidad nos muestra que las apariencias engañan, que quien compra es el único responsable de lo que obtiene. La libertad de elegir es un compromiso con uno mismo, es aprender a ser responsable, porque de nuestras elecciones se construye nuestro futuro.


 

Pablo A. Bevilacqua

Asesor de Riesgos y Seguros

Gerenciamiento de Activos Físicos del Estado

viernes, 17 de febrero de 2023

El despertar de Alicia en Buenos Aires, la iniciación a la dimensión de las sombras

Breves relatos del Clan Leviatán del X milenio, XXX siglo. Tercera Dinastía.

Primera parte

 

Cerré la puerta, di unos pasos, me detuve y volví para chequear que realmente haya quedado cerrada. Mientras el sol ascendía sobre el horizonte continué hacia el parque para disfrutar de una caminata a la sombra de los árboles que rodean los senderos. Con paso ligero, libre de carga, sólo con una pequeña riñonera para llevar las llaves y algo de dinero. La cotidiana aventura dura un tiempo no preciso, lo suficiente para alcanzar 10 mil pasos.

Como los sabores, ciertos placeres necesitan sus años para ser disfrutados. Caminar, como una necesidad cotidiana, es uno de ellos. Llega con la edad en la que uno deja de correr para alcanzar la vida y comienza a dejar que la vida lo alcance. Este placer es poco valorado en la juventud y en los años que uno se niega a dejar de ser joven, pero que toma vitalidad con la experiencia y la necesidad de lentitud.

Camino con manos libres; no llevo ningún artilugio del Siglo XXI. Vamos paso a paso, mi sombra y yo, esa que nace grande con el amanecer, se empequeñece con la verticalidad del sol y retoma su crecimiento hasta desaparecer en el ocaso. Cada nuevo día mientras el sol cruza el cielo de Este a Oeste, mi sombra nace, vive y se extingue, es efímera. Esto me recuerda las charlas con Nietzsche y el eterno retorno: explicar la sensación de los hechos que vuelven a repetirse.

El parque es atravesado por muchas personas y sus sombras caminando, trotando o corriendo. Los motivos que nos llevan allí son muchos, tantos como personas. Algunos vamos livianos y otros con diferentes cargas; oyendo el mundo que habitamos o temas musicales o noticias o solo sintiendo a la sombra que nos acompaña, esa que está vinculada a cada uno desde los pies.

Mi recorrido tiene su final en el bar de la esquina, a una cuadra de casa, que aún conserva sus calles empedradas, uno de esos que después de la 7 de la tarde muta en bodegón. Cuando llego elijo una de las mesas a la sombra del jacarandá, de las pintadas con pequeños manchones de sombra y destellos de luz. Salvo los días de lluvia.

En ocasiones tomo uno de los periódicos que dejan en un revistero que está colgando en la entrada de la diagonal. Pero lo común es gozar de las charlas con mi sombra, a veces con un vecino de mesa y también con Alicia. Sobre mi mesa posa una botella de agua para hidratar, un café cortado en jarrito, una medialuna de grasa y otra de manteca; sabores de Buenos Aires. Sentado veo pasar a los transeúntes a diferentes ritmos, preocupaciones y latidos.

Alicia, la moza, de cabello rubio oscuro con sus raíces negras, ojos claros y una sonrisa infinita, siempre me pregunta si mi caminata es por ejercicio. Decir que sí, sería lo oportuno. Sólo bastaría agregar un comentario jocoso o una breve justificación médica pero por el contrario, abordar la razón fundamental es lo complejo, sea por la brevedad del tiempo disponible como por el interés de la oyente.

Ya es tiempo de despertar a la sombra de Alicia para que pueda comprender cuál es la razón real de mis caminatas diarias. Ella es quien debe continuar con mi trabajo. Aunque, conseguir que alguien desee escuchar un relato, real o ficticio, requiere de una singular empatía del relator. Es necesario contar una historia veraz, con aventuras entrelazadas por intrigas y secretos.

Entonces, ¿Cómo podría atraer el interés de Alicia? Debería probar con la verdad: Soy un médico de sombras y ayudo a curar, pero no tengo dudas de que se reiría. La verdad suele ser difícil de ser aceptada, es más sencillo comprender desde la ficción. Un cuento con situaciones de suspenso e intrigas, sospechas y conspiraciones.

Proponer un tema tan fugaz como las sombras no es normal. No forma parte del habitual decálogo de conversaciones de bar. Clima, turnos médicos, trámites en la municipalidad, los baches de las calles … esos sí componen los diálogos aceptados.

Tal vez, mañana será el día adecuado. Dejé la mesa y volví a casa para continuar con mi jornada.

La noche es el momento ideal para tejer historias, imaginar intrigas y saborear el suspenso. Pero, toda ficción necesita de un gran personaje. Así di vida a Chandra Bose, el doctor del Karma. Hindú de nacimiento, hoy ciudadano norteamericano e investigador en una Universidad -cuyo nombre no es necesario citar- sobre la profundidad del ser humano, su karma y su sombra. Apegado a sus tradiciones ancestrales, suele vestir un Sari heredado, el cual fue mencionado en el libro Rigveda. No existe registro de su nacimiento, dicen que es tan longevo como su karma. Las noches de luna de sangre su piel se vuelve dorada.

Me desperté y repasé los detalles de cómo iniciaría la charla con Alicia y la solidez del personaje. Sanar es nuestro negocio, sanar sombras de este lado para curar al ser que la proyecta. Todo listo. Iniciamos nuestra caminata, mi sombra y yo, disfrutando cada paso y atentos a nuestras obligaciones, con la seguridad de que nos esperan el desayuno y Alicia.

Planifiqué cada detalle menos lo inesperado. Caminábamos al paso habitual y las personas estaban acompañadas por sus sombras. Al tomar el sendero hacia el lado este del parque nos cruzamos con alguien, o algo tal vez, y sentí descender abruptamente la temperatura, al mismo tiempo los colores se opacaron. Me detuve para ver hacia atrás. El sendero estaba vacío. No se escuchaba nada. Fue solo un instante. Tal vez sea falta de azúcar, es tiempo de ir hacia el bar.

La misma mesa de ayer estaba libre y Alicia ya se acercaba con lo acostumbrado. Cruzamos saludos, comentarios del clima, y alguna que otra frase ocasional.

Podemos pensar que no existen los sucesos extraordinarios como los milagros o aquellos que, por su origen, fuera del conocimiento o el entendimiento, nos sumergen en el asombro y nos precipitan a buscar explicaciones o dotarlos de divinidad. Las sombras habitan en el mundo de los sucesos extraordinarios. Existen distintos tipos de ellas.

Alicia se acercó a limpiar la mesa de al lado, miré sus ojos y brillaban con un destello especial. Le pregunté por su sombra, que por esas cuestiones inesperadas parecía desaparecer. Ella, sólo por amabilidad respondió con un sonido que no llegó a ser palabra, pero lo suficiente para conseguir un breve instante de su atención. Allí le dije categóricamente que su sombra, brillo de su karma, estaba enferma; seguidamente le pregunté si conocía al Dr. Chandra Bose. Pero, obviamente no podía conocerlo -¿Quién podría conocer a quien no existe?-.  Sorprendentemente dijo que sí. Vaya a saber con quién lo ha confundido.

Siguió con su rutina. Levantó vasos de una mesa y fue hacia la barra del bar. Pensé que había fracasado en mi misión, por lo cual estaba dejando sobre la mesa el monto habitual cuando ella se acercó y dejó caer una tarjeta de presentación al pasar. La levanté y la miré una y otra vez tratando de encontrar alguna empírica razón.

 



Exploté sorprendido: ¿De dónde ha salido esto? Busqué a Alicia a mi alrededor y no la encontraba. Pregunté dentro del Bar y nada. ¿A dónde se habría ido?

Comencé a sentir frío y ver todo opacado. Sentí que alguien pasaba a mi lado. Pensé en Alicia. Giré sobre mi buscándola y no había nadie. Todo transcurrió en un instante -como cuando abres una puerta y entra una ráfaga de aire-.

Regresé a mi mesa y Alicia estaba limpiando la mesa junto a la mía. Me senté tratando de entender. Sobre la mesa veo la tarjeta envejecida, como si hubiera estado guardada por mucho tiempo en una billetera. Alcé la tarjeta con mi mano izquierda con la intención de preguntarle a Alicia, pero ella solo sonrió y volvió al interior del bar.

Mire a mi alrededor buscando alguna señal o persona u objeto inusual. Nada. Ninguna señal del clan. Es hora de volver a casa, a mi casa real, pero algo me retiene. Te presiento. Es tu sombra, estas allí. Al fin te veo.

Mi nombre es Jorge Alfredo Sanches, ciudadano de Buenos Aires, miembro del clan Leviatán y Doctor sanador de sombras. Todos los días, hasta los lluviosos, cumplí con mi misión. Una caminata diaria hasta el bar donde trabajaba Alicia, hasta la puerta.

Hace un tiempo alguien preguntó si los Leviatán somos seres humanos. Una cuestión interesante, que obliga a una respuesta muy extensa, pero hoy sólo diré que sí. Pertenecemos a la especie humana. Creo necesario aclarar esta duda porque podrías suponer erróneamente otra conclusión. La generación humana de esta tercera civilización niega lo extraordinario, y asigna estos sucesos a influencias divinas o a acciones de otras especies que habitan el cosmos.

Si andas por aquí, no esperes encontrarme porque mi tiempo de partir ha llegado. Tampoco busques a Alicia, su nombre es ficticio porque ella habita aquí, entre ustedes. El clan Leviatán protege a los suyos, cuida su misión, su lugar en el universo.

Ahora debo hablarte acerca de Chandra Bose, llegó para despertar a la sombra de Alicia. Le he abierto la puerta a esta dimensión. Ya está aquí. Ahora está con Alicia, los veo juntos. Están en la barra del bar.

Si decides seguir con la lectura de nuestra historia debes saber que serás parte, que tendrás un lugar reservado para ti. Los sucesos que aquí se relatan son tan reales o ficticios como tú lo decidas. 



Por Pablo A Bevilacqua – nobloyan@gmail.com